Las 15 situaciones que más estrés causa a los bibliotecarios

//Las 15 situaciones que más estrés causa a los bibliotecarios

Las 15 situaciones que más estrés causa a los bibliotecarios

La vida del bibliotecario es una vida tranquila y sedentaria. Sin muchos sobresaltos y con mucho tiempo para pensar en el ocio y en la familia (sip, también tienen de eso). Lo único que hace es leer todos los libros de la biblioteca y colocarlos en sus estanterías. De vez en cuando viene alguien a quien se le manda callar para seguir en su paz interior y espiritual. De hecho, 1 de cada 2 británicos querría ser bibliotecario… seguro que para vivir en paz consigo mismo y no ver alterado su ritmo cardiaco o sus chakras.

Si no os habéis cansado ya de leer esta vida sedentaria y aburrida de los bibliotecarios, e incluso si no habéis cerrado está página con un cabreo monumental, he de deciros que estaba siendo irónico. ¿Y por qué?… pues porque cuando leo cosas como que la profesión del bibliotecario es de las menos estresantes o es que no conocen la actividad con la que tiene que lidiar un bibliotecario en su día a día o es que es resto de las profesiones son de lo peor.

La 3ª profesión menos estresante: El Bibliotecario: El entorno es relajado, silencioso y no tienen que enfrentarse, generalmente, a ninguna situación desagradable.

Los bibliotecarios, al igual que las personas, también tienen los problemas del estrés en cuanto a la muerte de un familiar o amigo, hacer una mudanza, casarse, divorciarse, tener un bebe, enfermedades, perder el trabajo… “Vale, este estrés lo puede padecer cualquier persona y en la vida laboral el bibliotecario no hay estrés que valga”, pensarán algunos.

Pues en este post voy a mostrar algunas de las situaciones más estresantes a las cuales se enfrenta un bibliotecario ejerciendo su profesión. Quiero agradecer a Mario Aguilera que me pusiese en alerta con este tema y a mis colegas bibliotecarios del Facebook por decirme cuales son las causas que más estrés les originan.

  1. Multitarea. Atender a las personas en el mostrador, a la vez atender el teléfono y seguir haciendo la actividad que tenían que terminar antes de llenarse el mostrador y recibir llamadas. Cuando no tiene todo esto y a la vez suena el arco de seguridad porque alguien está intentando (o no se ha dado cuenta) llevarse algún libro guardado en la cartera… por no hablar de la poca colaboración en el caso de que sea la primera acción (la de llevarse el libro en préstamo perpetuo)
  2. Usuarios revolucionados. Que pueden ser de cualquier edad: niños, adolescentes, adultos, mayores… Lo peor de todo es cuando se tienen controlados a los niños y de repente aparecen los padres de estos por la puerta (y que se piensan que la biblioteca es la guardería) y se revolucionan más que los monos de la película de Jumanji. Por no hablar cuando hay conflictos / discusiones entre los propios usuarios por varios temas: no me dejas estudiar, este sitio es mío, porque no te callas, porque me miras, ¡qué haces hablando por el móvil!… Y de la imposibilidad de mantener el orden y el silencio en la biblioteca ante picos de actividad importantes como son épocas de exámenes.
  3. Usuarios psicópatas. Obsesionados con su trabajo, su vida y que te echan la bronca como hagas algo mal, y que incluso te mandan callar y siempre quieren llevar la razón. Por no hablar de esos que se quejan por no atenderlos justo en el momento que ellos quieren. La paciencia no van con ellos. O ese tipo de usuario que trata de dejar por mentiroso al bibliotecario porque dice haber devuelto un libro, cuando no es así o ha habido algún tipo de fallo.
  4. Usuarios posesivos de tu persona. Usuarios que te tratan como personal de uso exclusivo suyo sin poder atender al resto de usuarios que se empiezan a amontonar en el mostrador… y se empiezan a impacientar.
  5. Usuarios poco cuidadosos. Usuarios que no respetan los plazos de préstamo, que te devuelven los libros o cualquier material en pésimas condiciones o que incluso los pierden…
  6. Libros que no están en su sitio. Cuando va un usuario al mostrador y dice que no encuentra un libro, vas tú y te das cuenta que no está y debería de estar ahí. Hay dos posibilidades: o está perdido en cualquier estantería o lo han robado. Bueno, también puede ser que esté en uso en sala, que esté pendiente de colocar o que haya habido algún fallo en el préstamo. Siempre, lo suyo, es ponerse en lo peor.
  7. Actividades programadas y que no salen. Estar esperando el inicio de una actividad y que el protagonista de la misma no aparezca a la hora (ya no digo 30 minutos antes, digo a la hora de inicio) y ver que se retrasa y la gente se empieza a impacientar, e incluso a irse.
  8. Largas colas en el mostrador. Que de repente se llene el mostrador de gente y veas que la cola no tiene fin. [Esto también es aplicable a cinco minutos antes del cierre de la biblioteca]
  9. Caída del sistema e Internet. Sí, esto también pasa hasta en las mejores familias. En ocasiones se cae el sistema con el cual hacer préstamos, catalogar, realizar devoluciones… o mismamente se cae Internet y te deja totalmente incomunicado. Todo esto sumado a que justo en ese momento todos los usuarios quieran sacar un libro o devolver el que se llevaron hace un tiempo.
  10. El color de los libros o el argumento de una película. Son muchos los usuarios que piensan que los bibliotecarios han leído todos los libros y han visto todas las películas de las bibliotecas y se conocen su descripción física al dedillo. Hay usuario que llegan a la biblioteca preguntando por ese libro que era azul y tenía las letras doradas… que le gustaría llevárselo de nuevo.
  11. Compañeros. Bibliotecarios que se quejan constantemente o bibliotecarios que piensan que su trabajo es el mejor y el de los demás no les llega ni a la suela de los zapatos. Por no hablar si además, este tipo de compañeros, delega constantemente funciones mientras él no hace nada dentro de la biblioteca salvo hablar con su familia o amigos por teléfono o whatsapp. También está el típico jefe que pide las cosas para ya… o para ayer.
  12. Justificar constantemente el trabajo del bibliotecario. Puede llegar a ser una causa de estrés el tener que estar siempre hablando de la importancia de las bibliotecas a las personas que tratan de menospreciarlas… llega al punto, por cantidad de argumentos, que uno empieza a plantearse si de verdad tendrán razón.
  13. Causas ajenas y externas. Como pueden ser inundaciones, plagas, fuego, políticos (sí, políticos que te recortan y que ves que no llegas), accidentes dentro de la biblioteca, niños perdidos u olvidados en la biblioteca…
  14. Proyectos que no salen. Y que tienen mucho trabajo y muchas horas dedicadas (además de ilusión) y que luego veas que no salen y que no se van a hacer porque son una tontería para el jefe.
  15. Bibliotecario solo ante el peligro. Bibliotecario que se da cuenta que han desaparecido todos sus compañeros y que se le ha llenado el mostrador de usuarios, que tiene que ir a poner orden… y que, además, le han entrado unas ganas tremendas de ir al baño y no hay nadie para que ocupe su puesto.

Bueno, pues hasta aquí algunas razones por las cuales la vida profesional del bibliotecario no es un camino de rosas como algunos piensan. Tienen que lidiar con todo tipo de públicos, sacar adelante las funciones y actividades que le corresponden, hacer frente a esas causas ajenas y externas comentadas, aguantar a compañeros que no ven el trabajo como uno mismo… En fin, una profesión de cara al público nunca se puede considerar relajada porque nunca sabes con que te puedes encontrar.

Imagen cortesía de shutterstock

[Algunas de las causas de estrés mencionadas anteriormente están ampliadas más allá de la realidad cotidiana, pero veraces como la vida misma]

Por | 2018-06-08T12:53:05+00:00 marzo 5th, 2015|biblioteca|51 Comentarios

About the autor:

Responsable de Comunicación de Baratz-Servicios de Teledocumentación, donde me encargo de la gestión, comunicación y dinamización de los medios online y offline de la empresa, así como de buscar nuevas líneas de comunicación y participación. Escritor del libro: Plan Social Media y Community Manager y del Informe APEI: Bibliotecas ante el siglo XXI: nuevos medios y caminos. Creador de RecBib – Recursos Bibliotecarios, de BiblogTecarios y de InfoTecarios. Profesor en temas relacionados con social media, community manager y bibliotecas. Estoy diplomado en Biblioteconomía y Documentación y licenciado en Documentación por la Universidad Carlos III de Madrid, además de especializado en Dirección de Comunicación e Imagen corporativa por la UOC. Profesor en la UPF y profesor colaborador en la UOC. Colaborador de la Revista Desiderata.

51 Comentarios

  1. […] La vida del bibliotecario es una vida tranquila y sedentaria. Sin muchos sobresaltos y con mucho tiempo para pensar en el ocio y en la familia (sip, también tienen de eso).  […]

  2. William Rojas Mojica 5 marzo, 2015 en 15:43 - Responder

    Gracias, ahora mismo estoy en uno de esos momentos “estresantes” (se está por inaugurar una biblioteca y las “instancias superiores” no saltaron olímpicamente). La lectura de tu nota me levantó los ánimos. ¡Salud!

    • JuliánMarquina 5 marzo, 2015 en 15:48 - Responder

      Ánimo William… y mucha suerte con esa inauguración. No nos queda más que recordar estos temas desde el humor del tiempo pasado… y la angustia de justo el momento en el que ocurre… Saludos

  3. Raquel Lenza 5 marzo, 2015 en 16:36 - Responder

    Muy bueno Julián y me encanta esa forma de pedir opiniones en Fb a los compañeros y trasformarlas en estupendos artículos. Yo no trabajo directamente con el público, trabajo en Coordinación Bibliotecaria y mis usuarios son otras bibliotecas de la red. Me estresan unos presupuestos cada día más pequeños que me impiden mandar libros y atender las necesidades de las bibliotecas como me gustaría. Y también cuando visito las bibliotecas al ver los problemas que tienen de falta de equipos informáticos actualizados, espacio, gestión de expurgos…por no decir cuando hay problemas de casi inundaciones como he visto este año. Me gustaría tener una varita mágica!

    • JuliánMarquina 6 marzo, 2015 en 16:41 - Responder

      Hola Raquel… muchas gracias por plasmar por aquí el comentario… :) Sí, la falta de presupuesto y de equipamiento para ofrecer a los usuarios (e incluso para el propio uso interno) es una de las causas que más estrés pueden originar a los bibliotecarios. Me apunto a lo de la varita mágica.

  4. Carla Velarde 5 marzo, 2015 en 16:52 - Responder

    Muy bueno el artículo Julián, el año pasado pasamos por varias de esas situaciones y como es biblioteca escolar nos tocó darles clases de formación de usuarios y alfabetización informacional a los pequeños con horas pedagógicas, fue todo un tema, terminamos el año como trapos jajaja. Tu nota recoge el sentir de muchos de nosotros, gracias…Saludos :D

    • JuliánMarquina 6 marzo, 2015 en 16:44 - Responder

      De nada Carla… Está claro que la profesión no es algo exento de estrés… y como bien dices: “terminamos el años como trapos”, vamos que necesidad máxima de desconexión… :D

  5. Palomilla Apocatastásica 5 marzo, 2015 en 18:29 - Responder

    Efectivamente, es necesario comunicar que ese estereotipo del bibliotecario ya no ajusta con la vida real.
    Los bibliotecarios cumplimos funciones y actividades tan diversas y especializadas que el usuario no lo comprende.
    Me gusta la analogía que ir a la biblioteca es como ir al teatro. Los espectadores sólo ven lo que hay en el escenario (módulo de información) pero no ven todo lo que hay detrás.
    Colegas, estoy con ustedes en el estress.

    • JuliánMarquina 6 marzo, 2015 en 16:45 - Responder

      Muy buena esa analogía… lo que ve el usuario no es todo lo que pasa, incluso no es realmente real al tener que tener una postura de cara al público que muchas veces no concuerda con la situación actual de la organización.

  6. […] La vida del bibliotecario es una vida tranquila y sedentaria. Sin muchos sobresaltos y con mucho tiempo para pensar en el ocio y en la familia (sip, también tienen de eso). Lo único que hace es leer todos los libros de la biblioteca y colocarlos en sus estanterías. De vez en cuando viene alguien a quien se le manda callar para seguir en su paz interior y espiritual. De hecho, 1 de cada 2 británicos querría ser bibliotecario… seguro que para vivir en paz consigo mismo y no ver alterado su ritmo cardiaco o sus chakras.  […]

  7. Lola 6 marzo, 2015 en 8:48 - Responder

    Cuanta razón Julián. Yo añadiría atender a usuarios de que no hablan tu idioma, ni ningún idioma que conozcas y que tengas que comunicarte con ellos por señas. Es una de las situaciones más estresantes.

    • JuliánMarquina 6 marzo, 2015 en 16:47 - Responder

      Hola Lola… buen apunte. Se puede dar este tipo de situación y conseguir la insatisfacción del usuario, lo cual causaría una angustia y estrés muy grande al bibliotecario.

  8. Francisco Ruiz De Haro 6 marzo, 2015 en 14:17 - Responder

    Pues,en cuanto a la pregunta de cuales son aquellas situaciones que nos incomodan a los bibliotecarios, la verdad todas estas situaciones son comunes, las mencionadas anteriormente, además cuando viene con libros sobrepasados de fecha de devolución y por toda la cara quieren llevarse otros mas y más aún cuando lo han traído deteriorados, entrando a la biblioteca como si fuera su casa, (estos son los casos de personas sin educación y de un bajo nivel cultural, pienso yo).

    • JuliánMarquina 6 marzo, 2015 en 16:50 - Responder

      Gracias por tu comentario Francisco… el usuario exigente y que no cuida los materiales. Saludos!

  9. Lita 6 marzo, 2015 en 23:29 - Responder

    Hola muy buen día, yo trabajo en dos bibliotecas y si es verdad que es un tanto molesto que la gente piense que solo acomodamos libros, pero la verdad yo no cambio mi trabajo por ningún otro a pesar de que me lleguen mis queridos usuarios con el libro blanco con tu letras rosas y puntitos verdes que deje la semana pasada en ese mueble.
    Antes que nada aun con lo que se pone de estrés hacen ver muy aburrida esta actividad cuando la verdad a mi punto de vista es muy divertida, adoro ayudar a los muchachos e investigadores a encontrar la información que solicitan, me gusta reparar los libros, dar platicas de inducción a cómo usar una biblioteca y el sistema del acervo, la búsqueda digital de revistas, el mantenimiento de mis estanterías, conocer los libros con los que trabajo, apoyar a mis usuarios , es realmente gratificante su cara de alivio al encontrar lo que buscan o cuando al final de semestre te llevan un chocolate para darte las gracias por apoyarlos. Para mi es más estresante intercalar que atender las filas interminables de alumnos. Es frustrante no encontrar el material en su lugar, pero me estresa aun más cundo niego la información y se van con las mentes bacías, hay formas corteses y divertidas de llamarles la atención como un papelito que diga “recuerda que estas en una biblioteca, por favor guarda silencio.” Al que demanda atención al momento se le dice: en un momento te atiendo, si se molestan pero se esperan, los que no respetan el tiempo de entrega del libro simplemente se les cobra su multa, Ahora así como nosotros lidiamos con los problemas cotidianos de la vida ellos también, por lo que no me tomo personal cuando entra un usuario difícil a final de cuantas yo no sé qué tan horrible está siendo su día o si así se comporta normalmente mi deber como yo lo siento es brindar la mejor calidad de mi persona tanto dentro como fuera de mi trabajo.
    Respecto a lo de proyectos frustrados lo único que puedo decir es que no importa cuántas veces te digan no, lo vuelves a intentar y lo presentas de diferente forma, total el no ya lo tienes de inicio pero después de algunos intentos hay un sí y es cuando tu proyecto ya es un hecho.

    Saludos

    • JuliánMarquina 9 marzo, 2015 en 16:31 - Responder

      Muchas gracias por tu comentario y por mostrar lo apasionante que puede llegar a ser la profesión… además de animar a los bibliotecarios a seguir intentándolo en esos proyectos frustrados comentarios anteriormente… :) Saludos

  10. Sayra 7 marzo, 2015 en 1:51 - Responder

    Hola, gracias por esta nota hizo que me relajara bastante, además me identifico con varias situaciones, como el color de los libros (el libro rojo con linea amarilla y un barquito). O escuchar al estudiante X decir: “para que la biblioteca si ya esta google”, y que luego venga faltando 10 minutos para cerrar un viernes, desesperado porque no encontró nada y alguien le dijo que hay un libro, en la biblioteca, que desarrolla todo el tema de su tarea. Bueno, pero igual me encanta ser bibliotecaria y atender y educar a los usuarios ya sean profesores o estudiantes.

    • JuliánMarquina 9 marzo, 2015 en 16:32 - Responder

      Gracias por tu comentario Sayra… todo tiene sus puntos buenos y malos. Lo mejor es ver que los puntos buenos sobrepasan con creces a los malos… :)

  11. Araceli 7 marzo, 2015 en 19:21 - Responder

    Añadiría el tener que lidiar con el político de turno y cuando han pasado 4 años y todavía no se han enterado de que va, hay que empezar con el siguiente

  12. xavier querol 10 marzo, 2015 en 13:40 - Responder

    me parece muy buen artículo ( y no soy bibliotecario).

  13. Ethel 11 marzo, 2015 en 4:57 - Responder

    Hola, muy buenos comentarios. Si es una realidad que pasa en casi todas las Bibliotecas. Trabajo en una Biblioteca Popular de Argentina soy personal idóneo y sonrei al leer la nota, es así.. Le dejo el enlace al Blog que hice para nuestra Biblioteca, aunque en nuestra comunidad no repercutió el hecho de seguirlo, de igual manera lo hice por un curso que realicé y me gustó mucho. Falta actualizarlo. Quisiera su comentario del mismo,si es posible. ¡Saludos desde la Provincia de La Pampa, Argentina!

  14. Mario Aguilera 12 marzo, 2015 en 23:32 - Responder

    Gracias por la mención, Julián. Me siento muy identificado con muchas de esas situaciones.
    Te propongo lo contrario, lo que más nos satisface. Para mí lo mejor es cuando una persona se alegra al enterarse que el libro que había reservado le ha llegado antes de lo que esperaba (especialmente si son jóvenes).
    Un saludo,

    • JuliánMarquina 13 marzo, 2015 en 12:50 - Responder

      Hola Mario!!… recojo el guante… utilizaré el mismo procedimiento de preguntar a los colegas de Facebook… :)

  15. Nathalie 13 marzo, 2015 en 0:20 - Responder

    Simplemente, me encanta, pero se te han olvidado los usuarios que se ahorran el dinero del psicólogo hablando con el bibliotecari@ y los estudiantes que creen que las bibliotecas son salas de estudio y te miran mal cuando vas a buscar un libro, igualmente felicidades y gracias por el artículo

    • JuliánMarquina 13 marzo, 2015 en 12:52 - Responder

      Muchas gracias Nathalie… sí, tienes razón. Muchas veces el bibliotecario hace de psicólogo de sus usuarios… :)

  16. Silvia 19 marzo, 2015 en 18:46 - Responder

    ¡que razón tienes!, aunque yo añadiría también a los usuarios maleducados y poco respetuosos con los demás :S

  17. Patricio Rodriguez 20 marzo, 2015 en 21:10 - Responder

    Bracias por la nota, de muy buen humor. Estoy seguro que contribuyrá a la creencia de que los bibliotecarios solo pasan libros….

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  19. […] El trato directo con las personas es uno de los grandes retos a asumir, ya que puede causar tantas situaciones de estrés como de satisfacción. Entre las situaciones de estrés provocadas por los usuarios están los […]

  20. Juan 2 abril, 2015 en 2:30 - Responder

    Un problema que a mi parecer es motivo de estrés dentro del trabajo, es el poco reconocimiento que existe si llevas poco tiempo en la biblioteca o tu poca experiencia adquirida, mas si eres recién egresado o técnico en la materia, no te valoran ni toman en cuenta tu opinión.

    • JuliánMarquina 7 abril, 2015 en 12:56 - Responder

      Eso es verdad… los nuevos retos (y la hora de la verdad) y la poca valoración inicial pueden ocasionar situaciones de estrés para estos nuevos bibliotecarios.

  21. Olga 9 abril, 2015 en 11:05 - Responder

    Hola, qué bueno, me he reído mucho a pesar de que es real como la vida misma. En el caso, además, de que no estés de cara al público, aumenta la sensación entre los usuarios de que en realidad no haces nada. A mi lo que más me gusta de mi trabajo es cuando viene alguien a verme y dice “qué tranquila estás aquí”, mientras yo tengo los nervios bailándome la conga en el estómago porque se me acaba un plazo, o varios, porque no me responden un correo urgente, o varios, porque el dinero no me cuadra, porque haces actividades gratis (dando palos a amigos y conocidos) y temes que pasen dos cosas: o no que participe nadie (horror) o que se te llene de más y debas dejar gente fuera, con el consiguiente mosqueo del personal (horror al cuadrado)… Pero sí, tomémoslo con humor. Mil gracias por el post.

    • JuliánMarquina 13 abril, 2015 en 11:55 - Responder

      Pues la próxima vez que te digan que qué tranquila estás le enseñas este post o te pones un cartel por detrás diciendo todo lo que tienes en la cabeza mientras te ven tranquila (pensativa)… :)

  22. Teresa 30 abril, 2015 en 9:41 - Responder

    Me ha encantado¡ Retrata bastante bien la situación. Yo añadiría que todo ello empeora más en las bibliotecas muncipales pequeñas, en las que solo una persona está al cargo de la biblioteca y concentra todo, préstamo, registro y catalogación, atención al público, actividades de animación a la lectura, estadísticas (las odio¡¡¡) y un largo etcetera….Con escasos recursos y presupuesto encima.
    También algo que es digno de un nuevo artículo….¿No os pasa a vosotros que la biblioteca es un polo de atración de frikis, gente con problemas mentales, vagabundos que te sorprenden con sus lecturas intelectuales, etc…?

    • JuliánMarquina 1 mayo, 2015 en 10:51 - Responder

      Me alegro que te haya gustado Teresa… :) En bibliotecas pequeñas que solamente tienen un bibliotecario la situación se agrava, como comentas. Todo el peso de la responsabilidad cae en una única persona… :)

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  26. Fanny Galea Machado 10 agosto, 2015 en 23:26 - Responder

    Hola Julián
    Me encantó el artículo, aunque me rei mucho de algunas cosas, he de confesar que he pasado por muchos de los episodios que comentas. Faltaría el usuario en linea, que si tardas al menos media hora en contestar algo que lleva mas tiempo, te vuelve a escribir una o dos veces mas. O que después de estar mucho tiempo dando talleres y promociones de los recursos electrónicos, te encuentres con un profesor o estudiante que te diga: “vaya, no sabia que esto existia y gratis”
    Pero finalmente, independientemente de todas estas situaciones y el estres que pueda causar en algun momento… disfrutamos nuestro trabajo y a mi por lo menos me encanta
    Saludos

    • JuliánMarquina 2 septiembre, 2015 en 12:43 - Responder

      Me alegro que te haya gustado… tienes razón, los usuarios online son causa de estres también por la rapidez que requieren del servicio… Saludos… :)

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  30. Barbara 30 junio, 2018 en 23:17 - Responder

    Me gusto el articulo,estoy actualmente pensando estudiar para ser bibliotecaria , me darían algún tipo de consejo.

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