Se estancan los Presupuestos Generales del Estado para bibliotecas y archivos

6 abril, 2017 at 9:10

Parece no haber síntomas de mejora para bibliotecas y archivos en cuanto a los Presupuestos Generales del Estado 2017. Se podría decir ya que estos PGE siguen una tónica general y en la que es muy fácil vaticinar cuáles serán los del año siguiente: los mismos que desde el año 2014, por supuesto. Y es que las bibliotecas se han estancado en los 43 millones y los archivos en los 26. Nada que ver con los presupuestos del año 2009 en los que se destinaron 106 millones para bibliotecas y casi 66 millones para archivos, un 60% más en ambos casos.

Los PGE2017 destinan 43M para bibliotecas y 26M para archivos

Tanto bibliotecas como archivos tienen una asignación conjunta de 70 millones (4 millones más de lo que en el 2009 era solamente para archivos). Por un lado, las bibliotecas han subido un 0,3% con respecto a los PGE del año 2016. Han pasado de 43,55 millones a 43,68 millones. Vamos, 130.000 euros más para bibliotecas. Y por el otro lado, los archivos han bajado un 1,9% con respecto a los anteriores PGE. Han pasado de 26,94 millones a 26,43 millones. 510.000 euros menos para archivos.

El grupo de programas de Bibliotecas y archivos está dotado con 70 millones de euros, un 8,8 por ciento del total de la política, y recoge, entre otras, dotaciones para desarrollar las previsiones contenidas en la Ley de la lectura, del libro y de las bibliotecas. Asimismo incluye créditos para financiar actuaciones en materia de infraestructuras como las obras de construcción de las nuevas sedes de los Archivos Históricos Provinciales (por ejemplo Huelva), de las Bibliotecas Públicas del Estado (por ejemplo Córdoba), y del Archivo Histórico Provincial y Biblioteca de Ourense.

Del total de los 801,14 millones asignados a Cultura (0,7% menos que en 2016) los archivos se quedan con un 3,3% (un 0,1% menos que en el 2016) y las bibliotecas con un 5,5% (un 0,1% más que en el 2016). Los que mayor porcentaje de dicha partida tienen son:

  • Fomento y apoyo de las actividades deportivas (21,4%, [+0,7% con respecto al año anterior]).
  • Museos (18,9%, [igual % que el año anterior]).
  • Administración del Patrimonio Histórico Nacional (13,6%, [aunque presenta una gran caída con respecto al año anterior: -13,7%]).
  • Música y danza (12,4%, [+5,7% con respecto al año anterior]).
  • Cinematografía (10,6%, [un gran aumento con respecto al año anterior: +13,8%]).

Bibliotecarios ante el emprendimiento y la innovación en sus bibliotecas

21 marzo, 2017 at 10:02

Las bibliotecas no cambiarían ni evolucionarían si no fuese por el trabajo de sus profesionales. Bibliotecarios comprometidos, en su mayoría, con su trabajo y con la comunidad de usuarios a la que sirven. Y es que las bibliotecas no podrían llegar a innovar si no contase con bibliotecarios dispuestos a asumir la transformación y el cambio. Bibliotecarios que tratan, en la medida de lo posible, de ofrecer un plus a sus comunidades y que van abriendo nuevos caminos a explorar.

Las bibliotecas deben innovar y adaptarse a su comunidad para seguir siendo útiles

Sin duda que son las bibliotecas las que se tienen que adaptar a la sociedad y no esperar a que sea la sociedad la que se adapte a las bibliotecas. Es algo que venimos viendo desde hace muchísimo tiempo: ADAPTACIÓN al entorno. También es verdad que no solamente pasa en el mundo de las bibliotecas. Cualquier organización que quiera seguir siendo ÚTIL y NECESARIA se tiene que adaptar e INNOVAR para seguir llamando la atención de su COMUNIDAD. En resumidas cuentas, las bibliotecas deben innovar y adaptarse a su comunidad para seguir siendo útiles y necesarias.

Y es que las bibliotecas precisan de bibliotecarios que trabajen por el bien de ellas y que emprendan desde dentro las acciones que crean necesarias para seguir siendo necesarias, útiles y aumentar el uso de sus servicios. Bibliotecas que se nutren del emprendimiento interno (INprendimiento) y de las competencias y habilidades ligadas a la innovación de sus bibliotecarios.

10 cosas que pasarían en el mundo si no existiesen las bibliotecas ni los archivos

14 marzo, 2017 at 10:06

No me gustaría vivir en un mundo sin bibliotecas y sin archivos. Realmente me asusta cada vez que leo que cierran bibliotecas, que los archivos están colapsados y su información es inaccesible, que se despide al personal e incluso que el trabajo en bibliotecas y archivos podrían ser realizado por máquinas. Puede que nunca lleguemos (hablo en general) a darnos cuenta de su valor real ya que es algo que tenemos a nuestra disposición y que utilizamos (e incluso infrautilizamos)… y es difícil ponernos en un escenario de inexistencia o liquidación de bibliotecas y archivos, pero intentemos imaginarlo.

No me gustaría vivir en un mundo sin bibliotecas y sin archivos

Para empezar, y es algo fácil de suponer, todo el acceso a la información sería de pago.  No todo el mundo tendría las mismas oportunidades de conocimiento y estaríamos frente a una sociedad desinformada y manipulable. Toda nuestra información sensible circularía sin control por los mercados negros de la información. No tendríamos acceso ni conocimiento de nuestro pasado ya que no se guardaría ninguna información. Existiría tal brecha social que la sociedad estaría dividida en sociedad informada y sociedad desinformada.

Si no existiesen bibliotecas ni archivos… ¿habrían llegado hasta nosotros, por ejemplo, la teoría de la gravedad de Isaac Newton o la teoría de la relatividad de Albert Einstein? ¿La gente podría haber leído obras como Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes o Hamlet de William Shakespeare? ¿Dónde quedarían los antiguos textos egipcios o griegos?… Quizás no nos plantearíamos estas preguntas porque ni por asomo hubiésemos escuchado hablar de ellos.

Los 6 pilares esenciales que hacen que las bibliotecas funcionen

7 junio, 2016 at 10:11

No nos damos cuenta de los cambios en las bibliotecas hasta que no pasan unos cuantos años y volvemos la cabeza hacia atrás. Es ahí cuando vemos que esa adaptación y evolución, de la que tanto se habla, es una realidad latente en el mundo bibliotecario. Y es que las bibliotecas están tan hechas a esos cambios que hace que cualquier novedad de ahora dentro de diez años se vea como algo del pasado (e incluso puede que abandonada u obsoleta) o como algo que se ha asimilado y adoptado hasta convertirla en algo imprescindible.

En una biblioteca todo evoluciona. Evoluciona el usuario que requiere nuevos servicios y productos en la biblioteca. Evoluciona el bibliotecario/a para adaptarse a ese nuevo usuario. Evoluciona la colección para convertirse cada vez más en algo evaporable en lo que importa es el aquí y el ahora. Evoluciona el espacio para convertir a la biblioteca en un lugar cómodo y agradable en el cual el usuario quiera pasar su tiempo. Evoluciona la tecnología a pasos agigantados y la biblioteca trata, como bien puede, de ofrecer las últimas novedades y utilidades. Y hay cambios en los presupuestos (más bien involuciona el presupuesto) que hace que las bibliotecas se tengan que adaptar a lo poco que hay.

Las bibliotecas tienen que lidiar con necesidades del ayer, del hoy y del mañana

Y aunque todavía queden usuarios, bibliotecarios/as, colecciones, espacios y tecnologías en las bibliotecas sin evolucionar (o que van unos escalones por detrás en esta evolución) son estos los puntos claves y esenciales para que una biblioteca funcione, a los cuales habría que sumar el presupuesto (y nunca restar).

Ahora bien, las bibliotecas de hoy en día se encuentran con usuarios que requieren más de lo que se les puede dar y usuarios que requieren lo esencial. Bibliotecarios/as implicados con los cambios y la adaptación y bibliotecarios/as que no dan más de sí y les ahoga el día a día. Colecciones que crecen en algunas bibliotecas y colecciones que se mantienen en otras. Espacios reorganizados con espacios sin posibilidades de cambio. La nueva tecnología con la tecnología del siglo pasado. En definitiva, bibliotecas que tienen que lidiar con necesidades del ayer, del hoy y del mañana.

Otro duro golpe a las bibliotecas… esta vez por parte del Tribunal Supremo

24 mayo, 2016 at 10:02

Ya han pasado casi dos años desde que se hizo público el Real Decreto 624/2014. Real Decreto por el que se desarrolla el derecho de remuneración a los autores por el préstamo de sus obras realizados en determinados establecimientos accesibles al público. En resumen, casi dos años desde que se dio luz verde a cobrar a las bibliotecas (a las administraciones de las que dependen) por el préstamo de sus obras.

Fue el 1 de agosto de 2014. Fecha señalada en negro para el mundo de las bibliotecas, sus profesionales y sus usuarios… y quizás una victoria para autores al recibir la “tan ansiada” paga extra de unas bibliotecas que, como aquel que dice, no tienen ni apenas para comer.

El Tribunal Supremo avala el cobro por préstamo en las bibliotecas

La verdad es que era algo que iba a llegar tarde o temprano. El mundo de las bibliotecas quería que fuese más tarde que pronto, e incluso que nunca llegara,… pero llegó. Llegó en pleno verano español, sin querer hacer mucho ruido y pasar lo más desapercibido posible. Quizás una puñalada trapera a las bibliotecas esta doble sorpresa: cobrar por prestar y tratar de hacerlo en una fecha poco visible para los medios.

Ahora vuelvo a sacar este tema, y a darle difusión, por la desestimación del recurso interpuesto por el Ayuntamiento de Azuqueca de Henares (Guadalajara) sobre este Real Decreto ante el Tribunal Supremo. En concreto cuestionaban la fórmula establecida para calcular la cuantía de remuneración a los autores y la falta de haber incluido entre las excepciones no sujetas a remuneración a las publicaciones oficiales y las obras de autores que renunciasen a su cobro.

El Tribunal Supremo sobre el Real Decreto 624/2014 (canon de las bibliotecas)

En resumidas cuentas, el Supremo avala la regulación del cobro de derechos de autor a las bibliotecas municipales. Duro golpe recibido para las bibliotecas por parte de la justicia española.

La Sala de lo Contencioso del Tribunal Supremo ha declarado conforme a Derecho el Real Decreto 624/2014, de 18 de julio, por el que se desarrolla el derecho de remuneración a los autores por los préstamos de sus obras en bibliotecas públicas de municipios de más de 5.000 habitantes y otros establecimientos accesibles al público.

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