Un ejemplar de The Antiquities of Athens, publicado en 1858, ha vuelto a la Biblioteca de Kiama, en Australia, alrededor de 150 años después de haber salido en préstamo. El libro apareció durante la reforma de una vivienda de esta localidad costera de Nueva Gales del Sur. Estaba dentro de una antigua caja de té que había quedado oculto en una chimenea empotrada. La familia que lo encontró decidió llevarlo a la biblioteca, donde el sello de propiedad y las normas impresas en su interior permitieron confirmar que había formado parte de sus primeros fondos.
No se conserva el registro que permitiría saber quién se llevó el volumen ni en qué fecha exacta debía haberlo devuelto. Aun así, las pistas sitúan el préstamo entre 1872, año en el que abrió la primera biblioteca de Kiama, y 1890, periodo durante el cual el servicio estuvo instalado en el edificio de la School of Arts. El ejemplar aparece identificado con el número 506 y pertenecía a una colección inicial formada por unos 1.000 libros.
La devolución ha despertado interés no solo por el tiempo transcurrido. El volumen conserva en su cubierta interior las normas de préstamo de aquella biblioteca, con detalles sobre los horarios, el número de obras que podía retirar cada persona y las sanciones por retraso. También permite observar cuánto han cambiado las bibliotecas y su relación con la comunidad. Lo que en el siglo XIX era un servicio muy reglamentado y limitado a una pequeña colección es hoy un espacio abierto que reúne materiales, actividades, tecnología y memoria local.
Un libro de 1858 hallado dentro de una chimenea durante unas obras en una casa de Kiama
El libro fue encontrado mientras una familia realizaba obras en una casa de Manning Street, en Kiama. Al abrir una antigua chimenea que había permanecido tapiada, apareció una caja de té con varios objetos y libros guardados en su interior. Entre ellos estaba The Antiquities of Athens, una obra dedicada a la arquitectura de la antigua Grecia que incluye información histórica, láminas en blanco y negro, diagramas y algunas ilustraciones desplegables.
Aunque presenta daños causados por la humedad y por las condiciones en las que permaneció almacenado, el ejemplar se conserva en un estado razonablemente bueno. Tiene 70 ilustraciones y un tamaño reducido, pero su principal valor para la biblioteca no está solamente en el contenido. El sello de la Kiama Public Library, el número de inventario y las normas impresas en las primeras páginas lo convierten en una pieza vinculada de forma directa con los orígenes del servicio bibliotecario local.
La responsable de la biblioteca, Michelle Hudson, explicó que nunca habían recibido un libro con tantos años de retraso. Las devoluciones de ejemplares prestados hace varias décadas no son completamente desconocidas para las bibliotecas, sobre todo cuando aparecen durante mudanzas o al ordenar herencias familiares. Sin embargo, encontrar un volumen de la colección fundacional y recuperarlo después de aproximadamente siglo y medio es una situación muy poco habitual.
La multa teórica acumulada durante 150 años de retraso que nunca se cobrará
Las normas impresas en el libro establecían un préstamo de un mes y una sanción de tres peniques por cada semana de retraso. Si esa cantidad se hubiera acumulado durante unos 150 años y se actualizara su valor, la multa teórica rondaría los 28.000 dólares australianos. La cifra queda como una curiosidad, ya que la Biblioteca de Kiama no cobra actualmente multas y tampoco dispone del antiguo diario de préstamos que permitiría identificar a la persona que retiró el libro.
Las reglas de 1872 ofrecen otros detalles que hoy llaman la atención. Cada persona podía llevarse un solo volumen. Los hogares con al menos seis integrantes que pudieran demostrar que sabían leer podían recibir hasta tres. Las personas que llegaban en estado de embriaguez no podían utilizar el préstamo y los comportamientos considerados desordenados podían recibir una sanción económica. Más allá de lo anecdótico, estas condiciones muestran que el acceso a la lectura estaba condicionado por normas sociales y por una disponibilidad de libros mucho menor.
Las bibliotecas públicas han cambiado mucho desde entonces. Los fondos han crecido, los servicios se han diversificado y el objetivo ya no se limita a controlar la circulación de ejemplares. En la actualidad, la Biblioteca de Kiama desarrolla actividades, conserva materiales relacionados con la historia de la zona y utiliza la tecnología para facilitar el acceso de la comunidad a fotografías, recuerdos y otros documentos locales.
El libro será incorporado de forma permanente a la colección de historia local de la Biblioteca de Kiama
The Antiquities of Athens no volverá a salir en préstamo. La biblioteca lo incorporará a su colección de estudios locales y lo conservará en una caja de calidad archivística para protegerlo de nuevos daños. La familia que lo devolvió será reconocida por haber recuperado una pieza que, además de su antigüedad, ayuda a contar la historia de la biblioteca y de la propia comunidad.
La vuelta del libro cierra un préstamo que probablemente comenzó pocos años después de la apertura de la biblioteca. También recuerda la importancia de devolver a las instituciones culturales aquellos documentos que llevan sus sellos o marcas de propiedad, incluso cuando hayan pasado varias generaciones. Cada ejemplar puede contener información que va mucho más allá de sus páginas. En este caso, un pequeño libro escondido durante décadas ha permitido recuperar una parte de la memoria bibliotecaria de Kiama y devolverla al lugar al que pertenece.

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