Es entrar en una biblioteca y ver estanterías y más estanterías cargadas de libros. Libros para todos los gustos, de casi todas las materias y con una diversidad de formatos increíble. Hay libros altos y bajos, grandes y pequeños, finos y gordos. Rectangulares, cuadrados o con curvas. Nuevos y viejos. Rojos, verdes, azules, blancos, amarillos… De literatura, históricos, de intriga, autoayuda, ciencias, política… Además, todos combinan varias de las características anteriores para hacerlos únicos. Así que, ¿cómo encontrar un libro solamente por el color de su forro o cubierta?

El otro día me lancé a hacer un recopilatorio (no exhaustivo) de las preguntas online a las que se enfrenta el personal bibliotecario en su día a día. Hoy quiero compartir con vosotros una de las clásicas cuestiones que los ávidos, y descuidados, lectores formulan a sus bibliotecarios. Y que podría ser: “Querría llevarme el libro rojo que el otro día tenías sobre la mesa”. Ya podéis imaginar la cara de estupefacción del bibliotecario.

Es verdad que la capacidad del personal de biblioteca para localizar libros se puede calificar como sobrenatural, pero hay veces que la realidad supera la ficción. Me imagino la mente del bibliotecario ante dicha pregunta descartando libros que no cumplan tal condición. A priori, misión imposible… a la que el personal bibliotecario trata de poner un poco más de luz preguntando al futuro lector si recuerda el título del libro o el autor (por si acaso). A lo cual solamente obtiene como información complementaria que era un libro de misterio más o menos grande.

¿Y por qué os cuento todo esto?… Estos días de atrás se ha hecho viral el tuit que un usuario subió a la plataforma de microblogging. Dicho tuit contenía una imagen de un pequeño mueble móvil de una biblioteca cargado de libros de color rojo y un cartel en el que se podía leer “I Don’t Remember the title, but the cover was Red” [No recuerdo el título, pero la portada era roja]. Además, acompañaba la imagen con el siguiente texto: “When libraries troll their patrons” [Cuando las bibliotecas trolean a sus usuarios].

Dicho tuit obtuvo más de 40.000 retuits, más de 110.000 me gustan y más de 800 respuestas. Además, fue compartido por diversos medios de calada importancia en Internet, como por ejemplo Mashable o BuzzFeed. Entre las respuestas al tuit se pueden encontrar más casos en los que otras bibliotecas hicieron dicha acción:

O casos en los que “la mente bibliotecaria” funcionó a la perfección. Por ejemplo, a una bibliotecaria se le pidió un libro sobre obispos con tapa amarilla. Lo encontró… ¡y la tapa era púrpura! [Una tuitera dice que el 60% de las veces que se pide un libro de determinado color acaba siendo de otro color] O cuando preguntan sobre un libro de misterio con tapa plateada y se da la respuesta al segundo.

Y esto no afecta únicamente a las bibliotecas. Las librerías también sufren este tipo de preguntas… y, casualmente (mejor digamos que va en el oficio), con respuestas que rozan la magia.

Tras preguntar a varios colegas del gremio me doy cuenta que es una de las cuestiones más habituales en las bibliotecas. Quizás sea el momento de ir pensando en añadir nuevas funcionalidades al catálogo online y hacer carruseles de portadas por colores. Sin duda que es algo a anotar y a tener en cuenta para que esas personas que quieren un libro y la única información que tienen es el color del libro, se puedan ir satisfechos para casa con su lectura.

Por cierto, esto no es algo nuevo dentro de bibliotecas y librerías. Ya en 2014 se podía leer en Verne (El País) el siguiente artículo: “La portada es azul”: el meme que resume el infierno de los libreros.

Imagen superior cortesía de Shutterstock [by Stefan Holm]