La selección de fondos en una biblioteca pública no es solo una tarea técnica, sino también un compromiso con la comunidad. Basada en los principios de universalidad, imparcialidad, diversidad, calidad y actualidad, esta selección busca garantizar que cada persona encuentre lo que necesita o desea, ya sea para aprender, investigar o simplemente disfrutar. Siguiendo criterios bien definidos, se eligen obras que abarcan desde los clásicos imprescindibles hasta las últimas novedades en cada campo del conocimiento y de la literatura. El objetivo es claro: ofrecer una colección que inspire, eduque y entretenga, pensada para todos los públicos, desde el más joven hasta el más experto.
Quizás te hayas preguntado alguna vez cómo se seleccionan los fondos de una biblioteca. Yo también me lo he preguntado, especialmente ahora que tanto se habla sobre la censura de libros en estos espacios. Te adelanto que no es una tarea sencilla, pero sí tiene una lógica clara. La selección de una colección en una biblioteca pública se guía por varios factores, como los principios de universalidad, imparcialidad, diversidad, calidad y actualidad que mencionaba antes. Y, por supuesto, como ya habrás imaginado, la censura no tiene lugar en estos principios.
El grupo de trabajo «Selección bibliográfica» del Consejo de Cooperación Bibliotecaria, aunque cesó su actividad en 2011, dejó un trabajo muy valioso: un documento clave titulado «Pautas para establecer una política de colecciones en una biblioteca pública». Este texto establece las bases mínimas para desarrollar colecciones en bibliotecas, y he aprovechado ese trabajo para extraer los puntos principales sobre cómo se realiza la selección de fondos. Al hacer este resumen, he podido profundizar un poco más en el proceso, y, por supuesto, lo comparto por si os resulta de utilidad.
La mejor selección bibliográfica es aquella que aspira al equilibrio entre un modelo ideal de lectura culta y la realidad de la lectura popular.
Los «secretos» detrás de la selección de fondos en una biblioteca pública
La selección de fondos en una biblioteca pública es mucho más que reunir libros y distintos recursos; es un proceso pensado para conectar a la comunidad con sus intereses, necesidades y curiosidades. Desde conocer a fondo quién es la comunidad usuaria hasta encontrar el equilibrio entre lo clásico y lo contemporáneo, cada paso busca ofrecer una colección diversa y de calidad para todos los públicos. Además, la cooperación entre bibliotecas, junto con criterios claros de organización y crecimiento de los fondos, garantiza que los recursos no solo sean accesibles para toda la ciudadanía, sino también relevantes y actualizados. Todo esto, sin olvidar la importancia de la imparcialidad y el acceso inclusivo, asegurando que cualquier persona, independientemente de su situación, encuentre lo que necesita. Con esta base, las bibliotecas públicas se convierten en espacios con vida que fomentan el aprendizaje, la cultura y el acceso equitativo a la información.
1. Conocimiento de la comunidad
La selección de fondos en una biblioteca pública debe basarse en un conocimiento profundo de la comunidad a la que sirve. Es esencial entender las características demográficas, como la edad, nivel educativo, idiomas hablados, y actividades recreativas y culturales predominantes. Este análisis permite ajustar la colección para satisfacer las necesidades informativas, formativas y recreativas de la ciudadanía, especialmente aquellas personas que tienen barreras para acceder a la información. Además, las bibliotecas deben tener en cuenta la evolución futura de la población, adaptando los recursos en función del crecimiento y las nuevas dinámicas sociales que puedan surgir.
Es importante realizar estudios periódicos sobre los usuarios reales y potenciales, para identificar los intereses y demandas específicas de la comunidad. Estos estudios pueden incluir análisis estadísticos y cualitativos sobre los hábitos de lectura, las franjas de edad más representadas, y las profesiones predominantes, lo que permitirá afinar aún más la selección de los fondos. Además, la biblioteca debe tener en cuenta las necesidades de minorías, como la población inmigrante o personas con discapacidades, para garantizar que toda la comunidad tenga acceso a materiales adecuados a sus circunstancias particulares.
El conocimiento de los hábitos lectores en el espacio de la biblioteca pública es un elemento decisivo en el proceso de selección. La valoración cuantitativa y cualitativa obtenida de las prácticas de lectura en las bibliotecas orientará siempre el trabajo de selección, de manera que sea el adecuado a la demanda y los hábitos de lectura en el espacio de las bibliotecas públicas.
2. Equilibrio entre universalidad y actualidad
La selección de fondos en una biblioteca pública debe equilibrar la universalidad con la actualidad, garantizando que todos los públicos y edades encuentren materiales que cubran sus intereses y necesidades. Este principio implica atender todas las disciplinas del saber, desde las ciencias hasta las artes, y abarcando desde libros de divulgación popular hasta obras de alta cultura. La colección debe reflejar una diversidad de niveles culturales, incluyendo desde materiales recreativos y de entretenimiento hasta textos informativos y críticos, para asegurar que cualquier persona lectora, sin importar su nivel, encuentre recursos adecuados y de calidad.
La actualidad es un principio clave en la selección de fondos, ya que las colecciones deben renovarse constantemente para estar alineadas con las tendencias sociales, culturales y tecnológicas del momento. Esta renovación permite que la biblioteca ofrezca a su comunidad usuaria acceso a los últimos avances en diversas disciplinas y fomenta el interés por los temas contemporáneos. Además, la colección debe incluir tanto obras clásicas y fundamentales de cada campo del saber como nuevos títulos que reflejen las preocupaciones y los debates actuales, creando un equilibrio que enriquezca la oferta cultural de la biblioteca.
3. Calidad, diversidad de los materiales y tipología de soportes documentales
La calidad y diversidad de los materiales son criterios fundamentales en la selección de fondos para una biblioteca pública. Para asegurar una colección equilibrada, se deben tener en cuenta aspectos como la coherencia de la obra, la relevancia del tema, y la importancia del autor o traductor en su campo. El personal bibliotecario cualificado debe evaluar si el material es de alta calidad en su contenido, formato y presentación, considerando también el valor de la edición y las características físicas, como la durabilidad. Este enfoque garantiza que la comunidad usuaria acceda a obras que no solo cumplan con criterios estéticos y de contenido, sino que también aporten valor a la colección.
Además, la diversidad en la selección implica abarcar diferentes géneros, estilos, y niveles de complejidad, ofreciendo desde obras recreativas hasta textos académicos o especializados. La colección debe incluir materiales que sirvan tanto para el entretenimiento como para la formación, y que se adapten a distintos tipos de personas, desde el público infantil hasta el adulto, y desde personas que ocasionalmente leen hasta personas expertas en determinados temas. Este enfoque en la diversidad permite que la biblioteca sea un espacio inclusivo y atractivo para todo tipo de públicos, fomentando un uso más amplio de sus recursos.
| Tipo de fondo o material | Descripción |
| Obras de ficción y no ficción para adultos, jóvenes y niños | Representación de todos los géneros y estilos literarios (novela, poesía, teatro, cómic, cuentos) incluyendo clásicos y nuevos títulos. Las obras de no ficción son informativas y formativas. |
| Obras de referencia y consulta | Materiales que proporcionan información, como atlas, diccionarios, enciclopedias, anuarios, estadísticas y fuentes biográficas. |
| Publicaciones periódicas | Revistas y periódicos de alcance nacional, regional y local, sobre temas divulgativos como moda, salud, música, cine, deportes, etc. |
| Información sobre la comunidad | Documentación sobre la historia local y recursos específicos de la comunidad. |
| Información oficial | Información de carácter oficial a nivel nacional, regional y local. |
| Recursos electrónicos | Acceso a bases de datos, publicaciones digitales y recursos web de diferentes áreas temáticas para público adulto e infantil. |
| Recursos en diferentes idiomas | Colección en otros idiomas para atender a minorías lingüísticas y culturales de la comunidad. |
| Documentos sonoros | Grabaciones musicales de diversos géneros, registros no musicales (audiolibros) y materiales para enseñanza de idiomas. |
| Documentos audiovisuales | Películas y documentales para público adulto e infantil sobre diversos géneros y temas. |
| Juegos | Juegos educativos y de entretenimiento, programas de aprendizaje de idiomas, enciclopedias y programas informáticos. |
Los soportes documentales deben abarcar desde libros impresos y publicaciones periódicas hasta recursos electrónicos y formatos multimedia. La biblioteca debe estar al día con las nuevas tecnologías para asegurar que la comunidad usuaria tenga acceso a una variedad de formatos que satisfagan sus necesidades informativas, educativas y de entretenimiento.
El modelo de colección de una biblioteca pública, fruto de una larga tradición profesional que ha situado en un lugar preferente la labor pedagógica de los servicios bibliotecarios, debe priorizar la selección de obras básicas de los diferentes campos del conocimiento, así como los títulos a través de los cuales se transmite la tradición cultural propia a la comunidad.
4. Imparcialidad y acceso inclusivo
La imparcialidad es un principio clave en la selección de fondos de una biblioteca pública. Esto implica que los materiales deben reflejar una amplia diversidad de opiniones, creencias y puntos de vista, sin excluir o favorecer ninguna ideología política, religiosa o comercial. La biblioteca debe asegurar que sus colecciones sean un espacio de acceso plural donde se promueva la libertad intelectual, proporcionando a las personas una variedad de obras que permitan explorar diferentes perspectivas. Este enfoque asegura que la biblioteca funcione como un ente neutral, en el que la censura no tiene cabida y se fomente la diversidad de pensamiento.
Además, el acceso inclusivo es esencial para garantizar que todas las personas puedan beneficiarse de los recursos de la biblioteca, sin importar sus características demográficas o sociales. Esto significa que, además de materiales en el idioma principal, se debe prestar atención a las necesidades de las minorías lingüísticas y culturales, así como a las personas con discapacidades, proporcionando obras en formatos accesibles, como braille o audiolibros. De esta manera, la biblioteca se convierte en un espacio abierto e inclusivo que atiende a la diversidad de la comunidad a la que sirve, fomentando la igualdad de acceso a la información.
5. Cooperación, adquisición compartida y parametrización del fondo
La cooperación entre bibliotecas es clave para optimizar la selección de fondos, permitiendo compartir recursos y maximizar el acceso a materiales diversos. Mediante la adquisición cooperativa, las bibliotecas evitan duplicidades y cubren más áreas de conocimiento, especialmente cuando los presupuestos son limitados. Además, los acuerdos de préstamo interbibliotecario amplían el acceso a colecciones especializadas sin que cada biblioteca deba adquirir todos los recursos. Esta cooperación también abarca el uso conjunto de tecnologías y sistemas de información, facilitando el acceso a recursos digitales y bases de datos compartidas. Así, las bibliotecas pueden ofrecer un servicio más completo y variado a la comunidad, sin depender exclusivamente de su colección local.
Las directrices de IFLA/UNESCO sugieren que las bibliotecas públicas deben tener entre 1,5 y 2,5 libros por persona, con un mínimo de 2.500 obras en puntos de servicio pequeños. En bibliotecas más grandes, se recomienda aumentar el porcentaje de títulos de no ficción y dedicar un 25% de la colección a la sección infantil, aunque las necesidades de la comunidad y los recursos financieros pueden modificar estas cifras. Según las Pautas de las Bibliotecas Públicas en España (2002), el tamaño de las colecciones depende de factores como el número de habitantes, espacio disponible y acceso a recursos electrónicos. En bibliotecas nuevas, se propone comenzar con un libro por persona y alcanzar dos libros en tres años, adaptando estos parámetros en grandes ciudades.
| Número de habitantes | Nº doc./hab. | Colección inicial |
| Hasta 5000 habitantes | 2,5 doc./hab. | 4.000-5.500 doc. |
| De 5.000 a 10.000 hab. | 2,5 doc./hab. | 7.000-12.500 doc. |
| De 10.000 a 20.000 hab. | 2 doc./hab. | 12.500-20.000 doc. |
| De 20.000 a 50.000 hab. | 2 doc./hab. | 20.000-65.000 doc. |
| De 50.000 a 100.000 hab. | 1,5 doc./hab. | 45.000-80.000 doc. |
| Más de 50000 habitantes | 1,5 doc./hab. | 80.000-95.000 doc. |
En cuanto a la composición de las colecciones, se pueden establecer los siguientes porcentajes generales:
| Porcentajes de colección | |
| Adultos | 65 % |
| Infantil/Juvenil | 20 % |
| Audiovisuales/Multimedia | 15 % |
Dentro de los documentos audiovisuales asignados, la proporción puede ser de un 80 % para la colección de Adultos/Sala General y un 20 % para Infantil/Juvenil. Los porcentajes para la colección de adultos se distribuyen de la siguiente manera:
| Porcentajes Adultos- Sala General | |
| 0. Obras generales. | 4 % |
| 1. Filosofía y psicología | 2 % |
| 2. Religión | 1 % |
| 3. Ciencias Sociales | 4 % |
| 5. Ciencias Puras | 4 % |
| 6. Ciencias Aplicadas | 5 % |
| 7. Arte. Deportes. Espectáculos | 7 % |
| 8. Lingüística. Literatura | 4 % |
| Novela | 19 % |
| Poesía | 1 % |
| Teatro | 1 % |
| Cómic | 4 % |
| 9. Geografía. Historia. Biografías | 9 % |
| TOTAL | 65 % |
Por lo que respecta a la colección infantil-juvenil, los porcentajes son:
| Porcentajes Infantil | |
| Obras de conocimiento | 7 % |
| Pre-lectores | 1 % |
| Ficción (6-9 años) | 5 % |
| Ficción (10-14 años) | 6 % |
| Cómic | 1 % |
| TOTAL | 20 % |
Finalmente, para los documentos audiovisuales y multimedia, los porcentajes son:
| Porcentajes en documentos audiovisuales/multimedia | |
| Películas/ Documentales | 6 % |
| Música | 7 % |
| Juegos/ Programas educativos, etc. | 2 % |
| TOTAL | 15 % |
Estos porcentajes sirven como una guía general, pero pueden ser modificados en función de las necesidades específicas de cada comunidad y los cambios en la producción editorial y tecnológica.

Como siempre, excelente la información, Julián
Un millón de gracias por tu comentario. Un abrazo… :)