Cuando prestas un libro a un amigo o familiar asumes una serie de riesgos. Puede que nunca hayas pensado en ellos y disfrutes compartiendo tu biblioteca personal con el mundo. O puede que vivas en un sinvivir cada vez que un libro sale de tu casa, el cual se puede ver acrecentado al comprobar el estado en el que volvió el ejemplar. Dos formas antagónicas de sentir el préstamo personal de libros, las cuales van desde la tranquilidad y confianza al nerviosismo y ansiedad.

Confieso que mi posición se acerca más al lado oscuro y de egoísmo libresco, aunque tampoco me cuesta mucho prestar libros de mi colección a personas de confianza. Eso sí, si les presto un libro quiero que este vuelva tal y como se lo dejé. Está en juego que puedan seguir disfrutando de mi colección de libros (y lazos vinculantes), así que los quiero de vuelva dentro del tiempo estipulado y la forma en que se marcharon. Aprovecho también para confesar que me es más fácil regalar libros que prestarlos. Supongo que será por el apego adquirido con un libro que pasa a formar parte de mi colección.

Me estoy planteando muy seriamente incluir una octavilla en los libros que presto con unas breves instrucciones. Unas sencillas indicaciones de respeto tanto al libro como a mi. Una especie de contrato vinculante en el que el prestatario asume una serie de condiciones. La verdad es que pueden parecer medidas disuasorias, pero no es mi intención. Vaya por delante que son un poco exageradas y rozando lo humorístico, pero ahí quedan. ¿Cuántas cosas no se dicen en la vida de esta manera? Es un «sí, sí… ríete, pero ahí están».

Breves indicaciones que debes tener en cuenta si te dejo un libro de mi biblioteca personal

  1. ¡No lo pierdas! Cada vez que un libro sale de la estantería de mi casa, está deseando volver.
  2. Léelo en 2 meses como máximo. Es tiempo más que suficiente para leerlo y releerlo. Si ahora no tienes tiempo para su lectura, pídemelo cuando lo tengas. 
  3. Evita la luz directa del sol mientras no lo leas. Cuando tengas el libro en casa, por favor, no dejes que la exposición prolongada al sol lo deteriore.
  4. Controla la humedad y temperatura de la estancia. Deja el libro en una habitación que cuente con un ambiente estable de humedad y temperatura para evitar el deterioro del papel.
  5. Limpia el polvo acumulado sobre el libro. Si el libro va a estar por un periodo prolongado (recuerda: 2 meses máximo), limpia su polvo con un plumero o trapo seco.
  6. Coloca el libro en tu estantería siempre en vertical y no muy apretado a otros libros. Esto le ayudará a descansar cómodamente sin castigar su forma y sin forzar su lomo y cubiertas.
  7. Evita colocarlo junto a libros «enfermos» que tengas en casa. No me gustaría que el libro enfermase con insectos o humedades y contagiara al resto de libros de mi colección a su vuelta.
  8. No se lo dejes a nadie. Tú eres el máximo responsable de todo lo que le pase al libro.
  9. No escribas sobre el libro. El libro no es un soporte para la escritura ya que se pueden marcar las letras sobre la cubierta o páginas.
  10. No escribas ni subrayes frases en el libro. Está totalmente prohibido dejar tu opinión (aunque sea a lápiz) o subrayar las frases que más te gusten.
  11. No dobles sus páginas ni esquinas. Para marcar por dónde vas o pasajes que te han gustado utiliza marcapáginas o hilos de colores.
  12. Cuidado con los marcapáginas que utilices. No uses elementos orgánicos (hojas, flores, mariposas…) ni cualquier otra cosa cuyo grosor o calidad destroce o manche el libro.
  13. No arranques ni rasgues páginas del libro. El contenido del libro se debe mantener en su total integridad y sin rasguños.
  14. No pegues nada en ellos. Así que nada de pósit para marcar o escribir, o cinta adhesiva para ajustar forros.
  15. No comas mientras lo estás leyendo. Con esto evitas que caigan migas, trozos de comida o manches las páginas del libro.
  16. Mantenlo alejado de líquidos. Ya sabes que el papel y el agua, café, refrescos y resto de líquidos no son buenos compañeros de viaje. Así que no arriesgues. Por cierto, ¡no te chupes el dedo para pasar las páginas del libro!
  17. No dejes que tus animales se acerquen al libro. No tengo nada en contra de ellos, pero no quiero que lo arañen, muerdan o llenen de pelos.
  18. Mantén el libro alejado del humo. Con esto evitamos que el libro coja olores extraños que nada tengan que ver con el olor a papel, tinta y pegamento. Así que nada de fumar, leer cerca de hogueras o mientras se cocina.
  19. No rocíes aerosoles cerca de él. Por la misma razón que la anterior, además de evitar manchas no deseadas.
  20. Cuida el lomo, la cubierta y el canto del libro. Me gusta que mis libros se vean como nuevos.
  21. No abras el libro más de la cuenta. Nunca fuerces la apertura del libro… ¡y nada de abrirlo 180º!
  22. No utilices el libro como posavasos ni para cualquier otro uso fuera del principal. Utiliza el libro para su función principal y única: leerlo.
  23. Este libro no es apto para llevar a la playa ni a la piscina. Evita con ello ponerlo en peligro de suciedad, machas y humedad. Además de que te lo roben o caiga en manos de amigos / familiares no autorizados.
  24. No digas a nadie que te he dejado un libro. Tienes este libro porque confío en ti y en el cuidado que le darás al libro.
  25. Trata el libro como si fuera mío. Cada persona tiene su nivel de cuidado, y ya conoces cuál es el mío.

Antes de finalizar me gustaría hacer tres apuntes. El primero es que para evitar malentendidos el libro será fotografiado en el momento en el cual se realiza el préstamo y pasa a manos del prestatario. Así quedará constancia de cómo salió por si hiciera falta hacer una comprobación a la vuelta. El segundo es que informaré al prestatario de la fecha tope de devolución. Una semana antes de llegar dicho día, le avisaré de su próxima devolución. Y, el tercero, es que no sé por qué extraña razón creo que la difusión de estas medidas supondrá un mayor castigo para mis libros. Puede que sea a modo de venganza por lo irreal de las mismas.