Las bibliotecas públicas son puertas de acceso a un mundo en el que orbita la información, el aprendizaje y el entretenimiento cultural. Un mundo puesto a disposición de la sociedad para que sea aprovechado para el crecimiento personal y profesional. Bibliotecas disponibles, abiertas y acogedoras cargadas de un sinfín de oportunidades que las convierten en un servicio querido y requerido, pese a que en ocasiones sean las gran olvidadas.

Portan en su bandera la defensa de la función y servicio social de manera igualitaria para todas las personas. Conocedoras de su utilidad, tratan de hacer llegar sus múltiples beneficios a la totalidad de la sociedad para que cada persona, grupo o colectivo las utilicen de manera que puedan sacar el máximo provecho de ellas. Desde refugios en los que resguardarse hasta autopistas de información, las bibliotecas públicas son capaces de mutar en diversas formas y formatos para el avance de las personas y de la sociedad.

Confieso que no me gustaría vivir en un mundo sin bibliotecas públicas. Hecho que me lleva a pensar en por qué son necesarias. De manera rápida podría contestar que un mundo sin bibliotecas sería un mundo sin igualdad de oportunidades y sumido en un caos informativo. Un lugar en el que la brecha social, cultural e informativa sería aún mayor. Por suerte, y pese a los cambios sociales, culturales y tecnológicos, las bibliotecas siguen proporcionando un espacio informativo, formativo y cultural en el que prima la libertad, la neutralidad y el conocimiento.

¿Por qué son necesarias las bibliotecas públicas?

En ocasiones no somos capaces de plantearnos preguntas que bajo nuestro punto de vista tienen respuestas obvias. Por ejemplo, utilizamos los recursos y servicios de las bibliotecas sin preguntarnos qué suponen para nosotros, así que mucho menos qué suponen para la sociedad. A través del siguiente decálogo trataré de contestar, de manera pormenorizada y bajo mi punto de vista y experiencia, por qué son necesarias las bibliotecas públicas.

1. Facilitan el acceso a la información.

Las bibliotecas públicas garantizan el acceso libre a la información de manera rápida, directa y gratuita. Esta libertad de acceso protege a cualquier persona contra la ignorancia. Además, las bibliotecas proporcionan información veraz ante la desinformación y pertinencia informativa ante la infodemia.

2. Favorecen de la adquisición y creación de conocimiento.

Las bibliotecas públicas promueven el conocimiento a través de la activación del pensamiento, la creatividad y la imaginación. La multitud de recursos disponibles en las bibliotecas, sumados a la orientación profesional, propician el crecimiento personal y profesional de las personas. El tiempo invertido y aprovechado en una biblioteca favorece la adquisición y creación de nuevo conocimiento.

3. Apoyan la alfabetización y la formación a lo largo de la vida.

Las bibliotecas públicas ofrecen oportunidades de aprendizaje para que las personas puedan actualizar sus conocimientos y habilidades. Los rápidos y constantes cambios sociales, culturales y tecnológicos requieren una pronta asimilación por parte las personas. Las bibliotecas públicas promueven la alfabetización y formación constante a través de múltiples recursos, servicios y actividades formativas.

4. Fomentan la igualdad social y de oportunidades.

Las bibliotecas públicas rompen las fronteras sociales y económicas hasta nivelar todos los estamentos de la sociedad. Cualquier persona puede hacer uso igualitario de las bibliotecas sin necesidad de gastar nada y sin condiciones. Es decir, fomentan la igual social y la igualdad de oportunidades sin importar el nivel económico, la raza, la religión, la nacionalidad, la edad o el sexo.

5. Son espacios de libertad, neutralidad informativa y anonimato.

Las bibliotecas públicas promueven la libertad de opinión, expresión y pensamiento. Cualquier persona que haga uso de los recursos y servicios bibliotecarios puede tener la tranquilidad de hacerlo en un entorno libre, de atención y de respeto en el que prima tanto la neutralidad de la información como el anonimato. En este punto habría que tener en cuenta que las bibliotecas públicas son uno de los pocos espacios que quedan en la actualidad que no están sometidos a poderes políticos, comerciales o de intereses.

6. Promueven el entretenimiento cultural

Las bibliotecas públicas favorecen el acercamiento del entretenimiento cultural a las personas. Situadas lejos del consumismo económico, las bibliotecas se posicionan como una fuente de diversión y evasión para adentrarse en la cultura. Ya sea a través de la lectura o de las múltiples actividades sociales y culturales que realizan, estos espacios de tranquilidad y aprendizaje ofrecen otro tipo de entretenimiento con el que disfrutar y pasar un buen rato.

7. Crean comunidades y unión social

Las bibliotecas públicas funcionan como puntos de encuentro para la reunión y la unión social. Son espacios de conexión, cohesión y relación de personas en los que destaca el respeto, la equidad, la diversidad y la inclusión. A ellas acuden desde personas individuales hasta familias, colectivos, asociaciones o la vecindad.

8. Activan el crecimiento económico, social y cultural

Las bibliotecas públicas son un motor económico y social en los municipios. Crean una infraestructura informativa y cultural en la que orbitan las personas. Y gracias a esta unión de personas, contenidos y espacios, se genera un movimiento, no solo social y cultural, sino también económico sobre la vecindad al potenciar las actividades comerciales, mejorar la productividad y ofrecer recursos para el crecimiento profesional y la búsqueda de empleo.

9. Protegen los derechos de los autores

Las bibliotecas públicas son garantes de la protección de la propiedad intelectual y los derechos de autor deobras literarias y académicas, entre otras. Las bibliotecas ofrecen contenidos de manera legal y gratuita a las personas, salvaguardando los derechos de creación de los autores y alejando a las personas de la piratería.

10. Preservan el patrimonio cultural

Las bibliotecas públicas recopilan, preservan y difunden el patrimonio cultural local y/o nacional. Garantizan la conservación y disposición del conocimiento para presentes y futuras generaciones con el objetivo informacional y de creación de nuevos conocimientos.