La delgada línea roja del voluntariado en las bibliotecas

//La delgada línea roja del voluntariado en las bibliotecas

La delgada línea roja del voluntariado en las bibliotecas

El tema del voluntariado en las bibliotecas es difícil de tratar y muy fácil de malinterpretar. La delgada línea roja existente entre funciones del bibliotecario y tareas del voluntariado ha encendido la mecha en más de una ocasión en el lado del sector bibliotecario (y que busca empleo, sobre todo) por el hecho de considerar que las Administraciones se están ahorrando el tener que sacar plazas para realizar esas tareas.

Hace ya un tiempo que escribí unas breves líneas sobre el tema del voluntariado en las bibliotecas a raíz de asistir al VII  Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas. La verdad es que el tema del voluntariado en bibliotecas no ha sido nunca “santo de mi devoción”. Lo veía como una amenaza en lugar de como un apoyo en las bibliotecas.  Y la verdad es que sigue siendo una amenaza si realmente los voluntarios realizan funciones que son propias del personal bibliotecario. Espero que nunca llegue el tema del voluntariado en bibliotecas a este punto.

Pero, y haciendo un poco de abogado del diablo, ¿qué hacer si la única manera de que funcione una biblioteca es a través, y gracias, a la ayuda de los voluntarios? ¿Qué hacer si la única manera de que se realicen actividades en la biblioteca es a través de los voluntarios? ¿Qué hacer si la única manera de que abra una biblioteca escolar es gracias a padres y madres voluntarios en su gestión?

Me pongo en la piel del solo librarian y bendigo a todo voluntario que me quiera echar una mano en las tareas. Me pongo en la piel de las bibliotecas, con varios bibliotecarios, que no realizan actividades por falta de tiempo y bendigo toda propuesta de actividad realizada por voluntarios con el fin de acercar a la gente a la biblioteca. Me pongo en la piel del director de escuela que no tiene posibilidad de contratar a personal para la biblioteca del centro pero quiere abrirla por el bien de sus estudiantes y bendigo a los padres y madres voluntarias que arriman el hombro. Pero me pongo en la piel del profesional que está buscando empleo y me hierve la sangre.

Y me hierve la sangre por el hecho de estar cinco años estudiando y querer trabajar en una biblioteca (aunque sea colocando los libros o vigilando la sala). Me hierve la sangre por el hecho de ver como un trabajo que podría realizar lo están haciendo otros de manera gratuita cuando mi familia y yo necesitamos comer.

Difícil saber quien es el culpable de todo esto. ¿La Administración? Puede que sea la que más papeletas tenga de ser la culpable. ¿Los directores de bibliotecas? No lo creo, buscan el bien de las bibliotecas con los recursos limitados que tienen. ¿Los voluntarios? Tampoco lo creo, ellos solamente quieren ayudar.

Ley 45/2015 de Voluntariado

La Ley 45/2015, de 14 de octubre, de Voluntariado detalla el concepto de voluntariado, los límites a la acción voluntaria, los valores y principios de dicha acción, sus ámbitos de actuación…

Me gustaría señalar dos apartados para tenerla un poco más clara:

Artículo 6. Ámbitos de actuación del voluntariado. d) Voluntariado cultural, que promueve y defiende el derecho de acceso a la cultura y, en particular, la integración cultural de todas las personas, la promoción y protección de la identidad cultural, la defensa y salvaguarda del patrimonio cultural y la participación en la vida cultural de la comunidad.

Artículo 4. Límites a la acción voluntaria. 2. La realización de actividades de voluntariado tampoco podrá sustituir a las Administraciones públicas en el desarrollo de funciones o en la prestación de servicios públicos a los que están obligadas por ley.

Lo que sí puede ser voluntariado en bibliotecas

Hay muchas actividades que los voluntarios pueden realizar en las bibliotecas sin sobrepasar la línea roja que les separa de las funciones del personal bibliotecario. Línea roja que cruzan algunos voluntarios al tener funciones, y según señala este artículo de El País, como abrir las bibliotecas, clasificar archivos y describirlos, ordenar estanterías, llamar a usuarios para que devuelvan los libros…

Centrándome en algunos programas de acción voluntaria en bibliotecas voy destacar (por citar algunos) a las bibliotecas municipales de Huesca y su programa de bibliovoluntarios/as y voluntarios TIC que colaboran en las siguientes acciones:

  • Programa Déjame que te cuente: consiste en realizar lecturas a grupos o individuos con las competencias lectoras limitadas: personas mayores, discapacitados, inmigrantes, etc. en sesiones de una hora semanal.
  • Colaboración en acciones puntuales prestando apoyo al personal bibliotecario: concursos, aniversarios, festivales, rastrillos, talleres, etc.
  • Préstamo de libros a colectivos desfavorecidos.
  • Colaboración en acciones puntuales prestando apoyo al personal bibliotecario: Día de Internet: apoyo a las acciones formativas, Guiribyte: apoyo a talleres.
  • Alfabetización digital: apoyo a talleres de iniciación.
  • Servicio de ofimática biblioteca infantil y adultos de la biblioteca Ramón J. Sender: apoyo y orientación en el uso de programas ofimáticos e Internet.

A las bibliotecas públicas de Castilla – La Mancha y su programa de voluntariado cultural “Biblioteca Solidaria”, con acciones como:

  • Apoyo al estudio.
  • Conversación en español.
  • La biblioteca de puerta a puerta.
  • Te llevo a la biblioteca.
  • Acompañamiento a centros culturales.
  • Enseñar a utilizar ordenadores (Tecnologías de la información y
  • comunicación – TIC.
  • Alfabetizar en información.
  • Talleres de lectura y escritura en centros.
  • Leer en voz alta, contar historias.
  • Apoyo a la Gestión del Programa de Voluntariado.
  • Intérpretes y traductores para inmigrantes.
  • Apoyo a acciones de sensibilización y cooperación.
  • Carros y quioscos solidarios.

A las bibliotecas de Barcelona y su Servicio de préstamo y lectura a domicilio realizado por voluntarios/as.

Para terminar con este apartado simplemente decir que hay algunas acciones de voluntariado que sobrepasan esa línea roja de la que hablo. Acciones de alfabetización sobre todo.

Pros y contras del voluntariado en bibliotecas

Tanto Shelagh Levett como Carina Fernández Faya explican muy bien los pros y contras del voluntariado en las bibliotecas. La primera en la comunicación Voluntarios en las bibliotecas públicas de Reino Unido (2003) y la segunda con la comunicación Voluntariado cultural en las Bibliotecas Nodais de la Red de Bibliotecas de Galicia (2014).

Dentro de los pros cabe destacar el beneficio de la ciudadanía al haber una ampliación de servicios (lo que hace que aumente la participación), la buena predisposición de los voluntarios aportando sus conocimientos, aptitudes, entusiasmo y compromiso, la no necesidad de recursos económicos…

Como contras señalar los costes de formación y asistencia, la poca comunicación entre voluntarios o voluntarios y bibliotecarios, la dificultad del reclutamiento, la falta de continuidad y compromiso de algunos voluntarios, la sobrecarga de trabajo al personal bibliotecario en la gestión y supervisión de los voluntarios, el miedo dentro del sector profesional a que estos voluntarios ocupen un puesto de trabajo…

Para terminar…

  • Los voluntarios están para ayudar a desarrollar acciones que están fuera del alcance (y funciones) de los bibliotecarios.
  • Los bibliotecarios tienen que ver a los voluntarios como una oportunidad de llegar a un público más amplio.
  • Los voluntarios, bajo ningún concepto, deben realizar funciones propias del personal bibliotecario. Aunque les mole el asunto.
  • Las Administraciones públicas tienen que ver que el crecimiento en el número de voluntarios en las bibliotecas (1.748 voluntarios en 2012 y 2.049 en 2014 [fuente INE]) significa algo. Quizás las bibliotecas están lanzando un mensaje de que para hacer las cosas necesitan a más personas. Quizás no, seguro.

Imagen cortesía de Shutterstock

Por | 2018-08-03T08:22:56+00:00 enero 14th, 2016|biblioteca|7 Comentarios

About the autor:

Community Manager de Baratz-Servicios de Teledocumentación, donde me encargo de la gestión, comunicación y dinamización de los medios sociales de la empresa así como de buscar nuevas líneas de comunicación y participación. Escritor del libro: Plan Social Media y Community Manager y del Informe APEI: Bibliotecas ante el siglo XXI: nuevos medios y caminos. Creador de RecBib - Recursos Bibliotecarios, de BiblogTecarios y de InfoTecarios. Profesor en temas relacionados con social media, community manager y bibliotecas. Estoy diplomado en Biblioteconomía y Documentación y licenciado en Documentación por la Universidad Carlos III de Madrid, además de especializado en Dirección de Comunicación e Imagen corporativa por la UOC. Profesor en la UPF y profesor colaborador en la UOC. Colaborador de la Revista Desiderata.

7 Comentarios

  1. J. K. 14 enero, 2016 en 12:41 - Responder

    Muy interesante el artículo y cuestión peliaguda esta del voluntariado.
    Por un lado está claro que el voluntariado, sin pasar ciertas líneas, sería estupendo, ejemplo el voluntario-cartero, daría la posibilidad de ofrecer préstamos a domicilio a gente que por diferentes causas no se puede desplazar a la biblioteca.
    Pero por otro lado, si somos realistas, sabemos lo que pasaría, si damos luz verde al voluntariado, pasaría algo parecido a lo que ha ocurrido con becas y prácticas, nacieron, se supone, con la intención de dar una primera oportunidad a los recién titulados, en cambio a día de hoy, se pide experiencia para ser becario y muchos de la generación que ha salido al mundo laboral en los años de la crisis acumula hasta 5 años entre prácticas y becas…
    En definitiva, mi opinión es que el voluntario, en sí, sería perfecto en un mundo diferente, pero sabiendo cómo funciona el mundo en que vivimos, solo serviría para precarizar aún más un mercado laboral, el cual, ya está por si solo muy precarizado.
    PSD: Supongo que ha de ser muy complicada la situación actual para el gestor/director de una biblioteca, pero ya tienen gente en prácticas, becarios ¿también quieren becarios?, quizás lo que toca es dejar de agachar el lomo y amenazar a la administración, no siempre tirar “pa´lante” con lo que haya…

    Un saludo

    • JuliánMarquina 25 enero, 2016 en 17:22 - Responder

      El problema es que tenemos una administración que muchas veces no admite exigencia (mucho menos sugerencias) por problemas presupuestarios… Es, “o lo quieres o lo dejas… pero no me marees”. Espero que el tema de los voluntarios no sea como el de los becarios, por nuestro bien (y el de los becarios).

  2. Luis 14 enero, 2016 en 15:33 - Responder

    La realidad es que todas las labores que puedan hacer los voluntarios podrían hacerse con personal contratado. La cuestión es que hubiera interés suficiente como para dedicar recursos a eso.

    Y desde luego, mientras haya alguien que hace el trabajo gratis, la Administración jamás va a tener interés en dedicar recursos a ello.

    Un bibliotecario que lleva la biblioteca él solo, o un director con poco personal, agradecerán todo lo que sea poder mejorar el servicio que dan a los usuarios, por supuesto. Pero al final, sólo hay una forma de que las cosas se hagan bien y la Administración contrate al personal necesario: que sin ese personal no se dé el servicio, y que los usuarios lo demanden.

    Al final, si no hay voluntarios y no se da el servicio, los que sufren las consecuencias son los usuarios, que son los que menos culpa tienen, de acuerdo. Pero la realidad es que mientras no haya una lluvia de quejas, no habrá interés en contratar personal ni en dedicar recursos, así que no creo que sea bueno para nada incentivar el voluntariado, todo lo contrario.

    • JuliánMarquina 25 enero, 2016 en 17:20 - Responder

      El problema que le veo es que muchas veces los usuarios no son de demandar más servicios, sino de adaptarse a lo que hay… pero sí, lo suyo sería que los usuarios se quejasen a la administración y exigiesen la necesidad de servicios o actividades…

  3. Juan José Alfaro Olmedilla 20 enero, 2016 en 18:02 - Responder

    Yo pienso que hay que tener un poquito de cuidado con esto. Yo soy un #sololibrarian y la verdad que agradezco enormemente cada vez que encuentro a alguien dispuesto a echarme una mano en algo. Por eso creo que debemos gestionar muy bien estas situaciones, no debe parecer y menos ante los ojos de nuestros ayuntamientos (en el caso de bibliotecas pequeñas como la mia), que tu trabajo lo podría realizar cualquiera. Los #sololibrarian debemos de tener un control total de nuestra biblioteca y de todo lo que en ella se haga, aunque sea pesado y costoso, e intentar que en situaciones puntuales alguien venga y te eche una mano, pero nunca como una norma ni delegar demasiado en ellos. A continuación os relato algunas de las cosas en las que a mí me han echado una mano: 1.- Cuando tuvimos que realizar el cambio a Absys.net, tuve a 7 u 8 personas que me ayudaron a reetiquetar los códigos de barras de los libros. 2.- Algunos estudiantes de magisterio me echan una mano de vez en cuando realizando ellos los talleres de lectura y cuentacuentos con los niños. 3.- En una macro-actividad que hago en septiembre, una gymkhana cultural que se celebra por todo el pueblo, cuento siempre con bastantes chicos y chicas jóvenes que actúan como monitores.

  4. Mariano 24 febrero, 2017 en 13:48 - Responder

    Me parece que en un país con tanto paro como es España, el tema del voluntariado no debería ni plantearse. De todas las funciones que se apuntan en el artículo que podría realizar un voluntario: ¿no hay profesores esperando plaza que podrían dar calidad de enseñanza por un módico precio mientras van sobreviviendo?, ¿no puede un graduado social ayudar y acompañar a ancianos y personas con dificultades cobrando mínimamente?,¿jóvenes en paro con muchos conocimientos informáticos actualizados que podrían recibir alguna gratificación salarial para ir tirando?, ¿licenciados en letras, filosofía, filología, etc. que podría ganar algo para sus gastos sin tener que pedirlo a la familia y darían clases de español, etc.?, ¿una madre que ha pagado con esfuerzo la Escuela Dramática a sus hijos y el Conservatorio y estos ni pueden ganar algo de dinero acudiendo a alguna institución cultural a dar conciertos o a contar cuentos?. Otra cuestión, ¿por qué nunca van voluntarios al Banco de España,etc. como economistas jubilados?, ¿por qué no reducir la lista de espera en la Seguridad Social con médicos estupendos a los que han prejubilado?, ¿por qué no pedir que vayan a las bibliotecas aparejadores y arquitectos en paro que te harían voluntariamente los proyectos para tu piso? … pues porque es gente que defiende el derecho de los ciudadanos a que tengan cosas de calidad y colegios profesionales que defienden su profesión seriamente. Los que apoyan el voluntariado (director de escuela, director de biblioteca, etc.) lo que quieren es quedar bien en su puesto haciendo cosas cuando en realidad no pueden y deberían denunciarlo y no ponerse en contacto con sustitutos, comunicarlo a los ciudadanos para que estos exijan que se les presten los servicios obligatorios en condiciones. Un país con este paro es una desgracia que hay que combatir día a día y no fomentarlo porque es situación dramática para muchos.

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