El hallazgo de un incunable desconocido en la Biblioteca Diocesana de Córdoba ha revolucionado el mundo académico y bibliográfico. Este ejemplar, conocido como Elegantiae terminorum ex Laurentio Valla et aliis collectae, impreso en Amberes por Gerard Leeu el 7 de noviembre de 1487, representa un hallazgo sin precedentes. Con sus 24 folios, este incunable no solo es un testamento de la imprenta temprana sino también una pieza más en el rompecabezas de la historia del libro.

Este incunable forma parte de un volumen colectivo que contiene otros cinco incunables. Con una medida de 212 x 140 mm, estos libros cubren una gama de temas didácticos, morales y de comportamiento, reflejando la diversidad de intereses y el panorama cultural de la época. La colección incluye obras impresas en varios centros europeos de impresión, como los Países Bajos, Oxford y París, demostrando la interconexión del mundo académico y literario durante el Renacimiento.

Se cree que este conjunto de incunables perteneció a William Hewster, un notable clérigo y académico inglés del Magdalen College de Oxford, quien vivió hasta 1492. La aparición de su nombre en los libros sugiere una conexión personal y significativa con esta colección. La forma en que estos volúmenes viajaron desde Oxford hasta Córdoba sigue siendo un misterio, alimentando la fascinación y las hipótesis entre los historiadores del libro.

Sale a la luz un incunable desconocido en la Biblioteca Diocesana de Córdoba

Este hallazgo es crucial para completar el mapa de los incunables, ya que, aunque se conocía la existencia de esta obra, nunca antes se había visto físicamente. Estos primeros libros impresos desde el desarrollo de la imprenta de tipos móviles por Gutenberg en 1455 hasta el final del año 1500 representan un período fundamental en la historia de la impresión. Tal y como informa la Universidad de Córdoba, este ejemplar ya ha sido incluido en el Gesamtkatalog der Wiegendrucke, un catálogo alemán que recoge todas las ediciones incunables existentes, marcando así un hito en el estudio de los incunables.

El mérito de este descubrimiento recae en Julián Solana, investigador del grupo de Filología Latina y profesor emérito de la Universidad de Córdoba. Su investigación meticulosa y su pasión por el patrimonio literario llevaron a este hallazgo excepcional. El informe detallado de Solana sobre este descubrimiento fue publicado en la revista «Quaerendo» en junio de 2022, un reconocido diario académico, subrayando la relevancia internacional de este hallazgo.

Estos ejemplares, como muchos libros actuales, cuentan con anotaciones en los márgenes que resaltan el contenido e indican de qué trata esa parte concreta sirviendo de ayuda a quien lo estaba leyendo. En total, hay anotaciones correspondientes a cinco personas diferentes, escritas entre el siglo XV y el siglo XVII y algunas de las cuales ya están en español. Sin embargo, se desconoce cuándo llegó el libro a Córdoba. Solana trabaja con la posibilidad de que viniera por Leopoldo de Austria, obispo de Córdoba entre 1505 y 1557, o alguien de su séquito. Leopoldo de Austria fue hijo ilegítimo de Maximiliano de Austria, hermano de Felipe el Hermoso y de Jorge de Austria, obispo de Lieja, y tío, por tanto, del emperador Carlos V y de María de Hungría, que fue gobernadora de los Países Bajos.

Este descubrimiento no solo enriquece la ya impresionante colección de la Biblioteca Diocesana de Córdoba, sino que también proporciona un nuevo y significativo capítulo en la historia del libro y de la imprenta.

Fuentes y más información: Biblioteca Diocesana de Córdoba | Universidad de Córdoba |