¿Existe la desmotivación entre el personal de las bibliotecas?

27 septiembre, 2016 at 10:06

La desmotivación es la falta de acción en las personas. Esta puede estar presente tanto en el ámbito personal como en el profesional… y muchas veces ambos ámbitos están conectados: lo personal acaba repercutiendo en lo profesional y lo profesional acaba repercutiendo en lo personal. La verdad es que nos movemos por motivaciones y no tenerlas puede hacer que caigamos en desánimo o en las rutinas. Ahora bien, ¿existe desmotivación entre el personal bibliotecario?… Claro que sí, como en cualquier otra profesión.

La desmotivación del bibliotecario acaba influyendo en la imagen de la biblioteca

La desmotivación entre el personal bibliotecario acaba influyendo en la imagen que las bibliotecas dan a sus usuarios, a las personas. Es un trabajo de servicio, de cara al público, y no prestar la suficiente atención a las personas puede llegar a mostrar una cara de lo que realmente no son o no tienen que ser las bibliotecas. Es verdad que todos pasamos por baches profesionales, pero también es verdad que hay que tratar de ponerles solución a esos baches a través de medidas… aunque no sean fáciles de realizar o abordar.

¿Cuántas veces llegamos al trabajo y pensamos que estamos atrapados en el tiempo haciendo siempre lo mismo día tras día?… Caer en la rutina es una de las peores cosas que puede pasar al personal bibliotecario. La verdad sea dicha, hay rutinas que funcionan… pero hay otras que dejan mucho (muchísimo) que desear. Quizás se piense que todo funciona según lo previsto, pero también hay que tener en cuenta que todo es mejorable… aunque cueste tiempo y esfuerzo. Pero, ¿para qué hacer más si voy a cobrar lo mismo? Ahí está una de las principales causas de desmotivación.

Llevo ya varios días observando al bibliotecario de la biblioteca que está cerca de donde vivo. La verdad es que no se le ve muy por la labor de salir de su rutina. Sentado frente al ordenador, haciendo préstamos, colocando libros… y vuelta a empezar. Poca gente se le acerca a preguntarle algo. Tampoco es algo que él busque. La mayor motivación que tiene es hacer su trabajo mecánico y rutinario. Una simple molestia o pregunta le puede hacer salir de esa cadena de trabajo automática e invariable.

También el otro día charlando con una bibliotecaria saltaron las alarmas. Me dijo que no se sentía cómoda ni en la biblioteca ni con el trabajo que realizaba. Le pregunté sobre diversas causas que podían motivar esa desmotivación, incluso si era un bajón profesional. No supo darme una respuesta. Yo tampoco supe que decirla… lo único que le dije fue que con el tiempo pasan las cosas. No caí en decirla que para que pasen las cosas hay que identificar y afrontar con decisión los problemas. Es la mejor solución, aunque también la que más cuesta.

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