Las flores se pueden observar, cultivar, regalar y también leer. Detrás de muchas de ellas existen historias, símbolos y significados que han ido cambiando con el tiempo y según las culturas. El color, la forma o incluso la manera de combinar distintas especies pueden añadir nuevas interpretaciones a algo que, a primera vista, parece simplemente bonito.

Los libros son una estupenda forma de acercarse a este mundo. Algunos recuperan el lenguaje simbólico de las flores, otros ayudan a reconocerlas y observarlas con más atención, mientras que también los hay que convierten sus formas y colores en el punto de partida para dibujar, pintar o acercar la naturaleza a los más pequeños.

Esta selección reúne propuestas muy distintas entre sí. Hay novelas, libros ilustrados, obras de divulgación y títulos prácticos. Todos comparten una misma invitación, mirar las flores con algo más de detenimiento y descubrir que detrás de cada pétalo puede esconderse una historia.

Las flores también tienen historias que contar

El llamado lenguaje de las flores, conocido como floriografía, tuvo una presencia especialmente destacada durante el siglo XIX. Flores y plantas podían utilizarse para representar sentimientos, ideas o mensajes que no siempre se expresaban abiertamente. De ahí surgieron numerosos diccionarios y publicaciones dedicados a interpretar sus significados. Este uso simbólico ha llegado hasta nuestros días y el propio Real Jardín Botánico de Kew recuerda cómo las especies, los colores y las formas de las flores han servido históricamente para transmitir diferentes significados.

También el color puede cambiar la percepción que tenemos de una flor. El rojo suele vincularse al amor y la pasión, mientras que blancos, amarillos, rosas o violetas pueden evocar sensaciones completamente diferentes dependiendo de la especie, el momento y el contexto cultural. Por eso, cuando se eligen flores para regalar (ya sea personalmente o recurriendo a una floristería Terrassa a domicilio) el color puede acabar formando parte del propio mensaje.

Los libros permiten profundizar mucho más en estas asociaciones y, de paso, descubrir la enorme diversidad del mundo vegetal.

El lenguaje de las flores, de Vanessa Diffenbaugh

Aquí las flores forman parte directamente de la historia. El lenguaje de las flores, de Vanessa Diffenbaugh, es una novela protagonizada por Victoria Jones, una joven que encuentra precisamente en ese código floral una forma de expresar sentimientos y relacionarse con otras personas.

La obra toma como inspiración el lenguaje floral utilizado en la sociedad victoriana y lo convierte en un elemento fundamental de la narración. Es una manera diferente de acercarse a la floriografía desde la ficción y comprobar cómo una flor puede adquirir un significado completamente distinto cuando forma parte de una historia.

The Complete Language of Flowers, de S. Theresa Dietz

Quienes quieran profundizar realmente en el simbolismo floral pueden acudir a The Complete Language of Flowers, de S. Theresa Dietz. El libro funciona como una gran obra de consulta dedicada a más de mil especies y recoge nombres, características y significados vinculados con la mitología, las leyendas, el folclore y la poesía.

Está publicado en inglés, pero resulta especialmente interesante por la amplitud de su recopilación y porque permite consultar las flores tanto por sus nombres como por los significados asociados a ellas.

Libros para observar las flores a través del arte y la ilustración

No todos los libros sobre flores tienen que explicar qué significan. Algunos invitan simplemente a mirar mejor. Y eso ya supone descubrir muchísimo.

El libro-diorama de las flores, de Michael Scott, reúne más de cincuenta especies procedentes de distintas partes del mundo. Sus ilustraciones botánicas acompañan las explicaciones sobre cada flor, pero lo más llamativo está en su formato. Las páginas incorporan elementos troquelados que permiten transformar el propio libro en una pequeña pieza tridimensional. Una propuesta situada a medio camino entre divulgación, libro ilustrado y objeto artístico.

Otra posibilidad es Botánica ilustrada, de Mª Carmen Soria, una antología que recupera ilustraciones científicas de flores y plantas realizadas durante los siglos XVIII y XIX. El libro permite observar cómo arte y ciencia se han encontrado históricamente en la ilustración botánica y cómo estas imágenes sirvieron también para documentar y transmitir conocimiento sobre las plantas.

Algo parecido, aunque desde una perspectiva mucho más práctica, propone Ilustración botánica, de Alba Azaola. El libro parte de la observación de estructuras, siluetas, texturas y colores de las plantas para enseñar a representarlas mediante el dibujo. No se trata únicamente de aprender una técnica artística, sino de detenerse en detalles que normalmente pueden pasar desapercibidos.

Leer, pintar y experimentar con los colores de las flores

Las flores también pueden convertirse en una puerta hacia la creatividad. Flores silvestres a la acuarela, de Sushma Hegde, propone treinta proyectos de pintura botánica y muestra cómo observar e interpretar la naturaleza antes de trasladarla al papel. La mezcla de colores, los matices y las formas tienen aquí tanto protagonismo como las propias especies representadas.

Y para empezar mucho antes está ¡Flores!, de Hervé Tullet. Pensado para los primeros años de lectura, es un libro desplegable que juega precisamente con las formas y la combinación de colores. Una forma sencilla de acercar los libros, el arte y la naturaleza a través de la experimentación visual. Es una relación que también aparece en muchas otras propuestas de literatura infantil, donde las ilustraciones, los animales, los árboles, las flores y otros elementos de la naturaleza ayudan a construir historias y nuevas formas de observar el entorno.

Quizás ahí esté una de las cosas más bonitas de los libros sobre flores. No existe una única manera de leerlas. Podemos acercarnos a ellas desde una novela, investigar su simbolismo, estudiar una antigua ilustración botánica, aprender a reconocer sus formas o simplemente dejarnos sorprender por sus colores. Cada libro propone una mirada diferente y, después de cerrarlo, puede que también miremos de otra manera las flores que encontramos a nuestro alrededor.