El Gobierno de Cataluña ha declarado el Depósito de las Aguas como Bien Cultural de Interés Nacional en la categoría de Monumento Histórico. Este edificio, que actualmente alberga la biblioteca de la Universidad Pompeu Fabra en el Campus de la Ciutadella (Barcelona), contará también con un entorno de protección. Esta medida busca garantizar la continuidad de sus valores y asegurar una mejor preservación del monumento.
ACUERDO GOV/166/2024, de 23 de julio, por el que se declara Bien Cultural de Interés Nacional, en la categoría de Monumento Histórico, el Depósito de las Aguas, en Barcelona (Barcelonès), delimitando su entorno de protección.
El Depósito de las Aguas fue proyectado en 1874 por el maestro de obras Josep Fontserè i Mestre, quien dirigía las obras del parque de la Ciutadella para la Exposición Universal de 1888. Contó con la colaboración de un joven Antoni Gaudí, entonces estudiante de la Escuela de Arquitectura. El edificio se construyó para servir como depósito de agua para las instalaciones del nuevo recinto de la Ciutadella. Desde 1999, alberga la biblioteca de la Universidad Pompeu Fabra y la sede del Instituto Universitario de Historia Jaume Vicens i Vives.
«El Depósito de las Aguas es una de las joyas del patrimonio cultural de la UPF y una obra emblemática por el conjunto urbano de la Ciutadella que queremos potenciar desde el punto de vista sociocultural, abriendo sus puertas a la ciudadanía y dinamizándolo con propuestas artísticas y científicas», Raquel Bouso, vicerrectora de Cultura y Comunicación de la Universidad Pompeu Fabra.
Fuente: UPF
El Depósito de las Aguas, emblemático edificio de la biblioteca UPF, declarado Bien Cultural de Interés Nacional
El Depósito de las Aguas es un edificio de planta cuadrada de 65 metros por lado. Está formado por hileras paralelas de muros portantes de un metro de grosor, perforados por arcos de medio punto de 14 metros de altura y enlazados por bóvedas de cañón de 4 metros de ancho. El maestro Fontserè i Mestre perforó las paredes para reducir la cantidad de materiales y mano de obra, dando a los restos de paredes un aspecto de pilares independientes gracias a las perforaciones coronadas con arcos.
En 1988, el Ayuntamiento de Barcelona encargó a los arquitectos Lluís Clotet e Ignacio Paricio la recuperación del edificio, iniciando las obras de rehabilitación en 1993. Seis años después, el Depósito de las Aguas comenzó a funcionar como parte de la biblioteca general de la Universidad Pompeu Fabra y alberga también la sede del Instituto Universitario de Historia Jaume Vicens i Vives. Actualmente, tres cuartas partes del edificio están en funcionamiento, quedando una cuarta parte por rehabilitar.
«Esta nueva situación facilitará que se pueda avanzar en la rehabilitación del 25 % de la superficie interior del Depósito que todavía no está restaurada, proveer el equipamiento necesario para en esta zona y rehabilitar las fachadas y cubiertas del edificio», Antonio González, jefe del Servicio de Infraestructuras y Patrimonio de la UPF.
La transformación incluyó la construcción de un altillo que duplica la planta del edificio, excepto en el espacio central, y la adición de una claraboya que proporciona más luz al interior, sobresaliendo por encima del lago artificial. Esta remodelación le otorga una imagen de monumentalidad, con plataformas de lectura a diversas alturas que destacan entre los amplios muros. Además de su valor arquitectónico, reconocido en publicaciones de bibliotecas espectaculares, el edificio posee importantes valores históricos, culturales y sociales que justifican su protección.
Más información y fuentes: Generalitat de Catalunya |

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