El arte urbano se convierte en un nuevo aliado de las bibliotecas públicas de Madrid, gracias a la iniciativa «Compartiendo muros». Esta propuesta, que busca fusionar la cultura visual contemporánea con la promoción de la lectura, ha seleccionado a varios artistas para transformar las fachadas de las bibliotecas en seis distritos madrileños. La intervención artística no solo embellece estos espacios, sino que también busca atraer a un público más diverso y curioso a las bibliotecas.

Las propuestas ganadoras del concurso han sido elegidas por su capacidad de representar la diversidad y la creatividad del arte urbano bajo la temática del fomento de la lectura. Estas obras dotan a cada biblioteca de una identidad visual única, reflejando no solo el espíritu del arte urbano, sino también la esencia cultural de cada distrito. Por cierto, conoce los distintos diseños presentados para cada distrito: Arganzuela, Fuencarral-El Pardo, Puente de Vallecas, Hortaleza, Vicálvaro y San Blas-Canillejas.

Cada intervención artística en las bibliotecas es única, adaptándose a las características del entorno y la comunidad a la que sirve. Este enfoque garantiza que cada obra tenga un impacto significativo en su ubicación, convirtiendo las bibliotecas en puntos de referencia cultural y social dentro de cada barrio. A través de este proyecto, las bibliotecas de Madrid se convierten en verdaderos iconos del arte urbano en la ciudad.

Las bibliotecas de Madrid se convierten en lienzos de arte urbano

El proyecto «Compartiendo muros» es un reflejo del compromiso del Ayuntamiento de Madrid con la promoción de la cultura y el arte en la vida cotidiana de la ciudadanía. Al integrar el arte urbano en las bibliotecas, se busca fomentar un diálogo entre distintas formas de expresión cultural, enriqueciendo así la experiencia de los usuarios de estas instituciones.

Los proyectos ganadores son una diversa y creativa representación del arte urbano, cada uno con un enfoque único en su respectiva biblioteca pública de Madrid. «El árbol de la ciencia» de Noelia Jiménez Portilla en la Biblioteca Pública Pío Baroja (Arganzuela) simboliza la unión de la ciencia y la vida a través de las palabras. Iñaki García Esteban, con «Lectura como experiencia de viaje« en la Biblioteca Pública José Saramago (Fuencarral-El Pardo), crea una dinámica visual de libros voladores y referencias literarias. «Contra el olvido« de Amaya Arrazola en la Biblioteca Pública Pozo del Tío Raimundo (Puente de Vallecas), rinde homenaje a Las Sinsombrero, destacando su legado en la literatura y el arte. Nuria Tort Llorach, en la Biblioteca Pública Huerta de la Salud (Hortaleza), presenta «¡A la aventura!», simbolizando la esperanza y la seguridad que brindan los libros. Michelangelo Marra (NSN997) con «Patrón positivo» en la Biblioteca Pública Francisco Ayala (Vicálvaro), destaca la libertad y el intercambio cultural a través de los libros. Por último, «Después de todo» de Diego Vicente San Segundo en la Biblioteca Pública José Hierro (San Blas-Canillejas), se inspira en el poema «Vida» de José Hierro, jugando con la dualidad y creando un diálogo entre el edificio, el poema y la pintura.

El proyecto «Compartiendo muros» trasciende las intervenciones artísticas, ofreciendo una oportunidad única para revitalizar los espacios públicos y potenciar el interés en la cultura y la lectura. Con estas intervenciones, las bibliotecas de Madrid no solo amplían su función educativa, sino que también se convierten en lienzos que celebran la diversidad, la creatividad y el espíritu comunitario de la ciudad.

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