CEDRO y el Ayuntamiento de Madrid han presentado una campaña de concienciación contra la piratería digital que sitúa a las bibliotecas en el centro del mensaje. Con un lema fácil de recordar, «La biblioteca, un camino seguro y legal hacia la lectura gratuita», la iniciativa anima a elegir vías legales para acceder a la cultura escrita y recuerda algo básico: la biblioteca es una alternativa cercana, fiable y sin riesgos.

Hay campañas que solo levantan el dedo. Y hay otras que, además, te señalan una puerta abierta. La iniciativa impulsada por CEDRO y el Ayuntamiento de Madrid va por ahí. No se queda en el «esto está mal», sino que insiste en algo mucho más útil para la gente. Si quieres leer sin riesgos y sin líos, la biblioteca es un camino claro y sencillo.

«Las bibliotecas son uno de los grandes patrimonios culturales de Madrid y, al mismo tiempo, la mejor herramienta para garantizar que el acceso a la lectura sea gratuito, seguro y respetuoso con quienes crean. Con esta campaña queremos recordar que defender la cultura escrita empieza por algo tan sencillo —y tan poderoso— como elegir caminos legales hacia los libros», Marta Rivera de la Cruz, delegada del Área de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento de Madrid.

Una piratería muy extendida y demasiado normalizada

La campaña se apoya en datos del II Observatorio de la Sostenibilidad de la Cultura Escrita, elaborado por CEDRO. El dato más llamativo es claro: el 67,5 % de los consumidores accede a contenidos editoriales por vías ilegales. Y lo más preocupante es el trasfondo. En muchos casos, estas prácticas se han normalizado y se realizan sin plena conciencia de su ilegalidad o sin valorar los riesgos que implican.

Este punto ayuda a entender el tono del mensaje. No se plantea como una bronca, sino como un recordatorio con sentido práctico. Hay opciones legales que son accesibles y están cerca. Y, en el caso de Madrid, forman parte de un servicio público consolidado que muchas personas ya utilizan.

«La campaña que presentamos hoy quiere transformar hábitos y recordar algo esencial: las bibliotecas son un camino seguro y legal hacia la lectura gratuita», señala Carme Riera, presidenta de CEDRO, y aseguró que «en un entorno marcado por la inteligencia artificial generativa, proteger los derechos de autor es más urgente que nunca».

La piratería no es solo una cuestión económica, aunque también lo sea. Es una cuestión de valores y de sostenibilidad de la cultura escrita. En uno de los testimonios recogidos por CEDRO, se señala que «lo que más me molesta de la piratería es la falta de valores que implica». Cuando se dice así, cuesta mirar hacia otro lado.

La biblioteca como alternativa real, no como «plan B»

El acierto de esta campaña es que coloca a las bibliotecas en el lugar que les corresponde. No como un recurso residual para quien «no puede comprar», sino como una opción plenamente válida para cualquier persona que quiera acceder a libros, prensa, revistas y otros materiales escritos con garantías.

El mensaje institucional insiste en tres ideas muy sencillas, que conviene repetir porque funcionan.

  • Acceso gratuito y legal a contenidos editoriales.
  • Seguridad, tanto en el uso de plataformas como en el entorno digital.
  • Respeto a quienes crean y sostienen la cadena del libro.

En un momento en el que circulan enlaces dudosos, descargas maliciosas y páginas que juegan con los datos personales, este punto no es menor. Elegir la biblioteca también es elegir tranquilidad. Y eso vale tanto para quien lee como para quien recomienda lectura, trabaja en el sector cultural o acompaña a otras personas en su acceso a la información.

Además, hay datos que ayudan a aterrizar el impacto. La red municipal está compuesta por 34 bibliotecas públicas y en 2024 registró casi 1,6 millones de préstamos y cerca de 2,1 millones de visitantes. En otras palabras, no hablamos de un servicio público más. Hablamos de un servicio que la ciudadanía usa y al que vuelve.

Educación, sensibilización y acción, con foco en el público joven

La campaña pone especial atención en el público joven, un segmento donde la piratería digital está más extendida. Y aquí hay otro punto interesante. Se plantea una combinación de educación, sensibilización y acción, abordando de frente las justificaciones habituales que sostienen estas prácticas y ofreciendo una alternativa concreta, accesible, gratuita y segura: las bibliotecas.

En cuanto a su despliegue, se contempla la difusión en redes sociales, medios digitales y prensa, buscando un alcance amplio y sostenido. También se prevé el uso de materiales físicos en las bibliotecas, como carteles y marcapáginas, para que el mensaje esté donde tiene sentido que esté. Cerca de la lectura, cerca de las personas.

Desde CEDRO se explica que la intención es «transformar hábitos» y recordar algo importante: que las bibliotecas son una vía segura y legal hacia la lectura gratuita. Y se añade un matiz muy actual: en un entorno marcado por la inteligencia artificial generativa, proteger los derechos de autor se vuelve todavía más urgente.

Fuentes: CEDRO | Ayuntamiento de Madrid |