Cuando pensamos en el cine estadounidense, ciertas ciudades vienen inmediatamente a la mente. Estas urbes no solo han sido el telón de fondo de innumerables historias, sino que también han inspirado a cineastas a crear algunas de las películas más icónicas de la historia. Desde los rascacielos de Nueva York hasta las soleadas calles de Los Ángeles, hoy vamos a explorar 5 ciudades que han dejado huella en la filmografía estadounidense. 

New York

Empecemos por lo fácil. A alguien se le ocurre traer a King Kong a los Estados Unidos y ¿dónde lo presenta? Pues en New York. ¿viene un megalómano a conquistar la Tierra? Empieza por New York. ¿Los policías más famosos del mundo? De New York. Desde saltos de edificio en edificio en Spider-Man (2002), hasta las comedias del estilo de When Harry Met Sally (1989). Todo pasa en Manhattan. Y, por supuesto, también todo lo que tenga que ver con Woody Allen.

A Robert De Niro, difícilmente se le olvidará cómo la Gran Manzana le convirtió en un icono, ya fuera mediante Jake la Motta en Ranging Bull (1980) o Travis Bickle en Taxi Driver (1976). Lo mismo que a Al Pacino; primero en Serpico (1973) y, 20 años más tarde, en Carlito´s Way (1993). La historia de los grandes actores y actrices es la de esta ciudad.

Las Vegas

A la ciudad de los neones y los grandes hoteles no le falta, tampoco, representación en el celuloide. Para empezar, además de Atlantic City, ¿Qué mejor lugar para emplazar las películas de casino?

Después de todo, es un recurso bien potente para dar argumento (principal o secundario) a la acción. Seguro que ahora estáis pensando que hablaremos del Padrino II (1974). Pues no, vamos a elegir otro ejemplo (en las antípodas, por cierto): Mars Attacks! (1996)   

Esta disparatada creación de Tim Burton, parodiando a las producciones más caras de la historia, la otorga un protagonismo bien diferente a la «Ciudad del pecado», del que nos tienen acostumbrados otras obras maestras relacionadas con estos juegos, como Ocean´s Eleven (2001) o 21 Black jack (2008). Pero no por ello deja de ser un reflejo (aunque algo disparatado) de la capital de la diversión.

Los Ángeles

Elijamos, al azar, una ciudad para hacer una película de policías. Si no es New York, pues será Los Ángeles. Y es que la de California es la urbe más tentadora para plasmar la eterna guerra entre los buenos y los malos.

Uno de sus máximos exponentes modernos es Training Day (2001), con un inigualable Denzel Washington. Pero, también, es donde se encontraba el Nakatomi Plaza, de la primera entrega de Die Hard (1988). O donde el T-100 libraba una batalla para proteger a John Connor en Terminator 2 (1991).

Es bien curiosa la querencia de esta metrópolis por la acción (o, más bien, de la acción por ella). Pero eso no significa que otros géneros no se hayan ambientado allí. Rebelde sin causa (1955), Pretty woman (1990), The artist (2011) o La La Land (2016) dan buena cuenta de ello. Aunque, donde esté un buen Sharknado (2013)…  

San Francisco

Ni todos los policías están en New York o Los Ángeles, ni todas las catástrofes ocurren en Manhattan. Un tal Harry Callahan y algunos de los terremotos más populares eligen San Francisco como «base de operaciones». 

La saga de Harry el sucio tiene icónicas escenas de persecución en este escenario; claro que Steve McQueen, en Bullit (1968), tampoco se queda atrás. Y, puestos a hablar de «pies planos», ¿os suena Nick Curran? ¿Y el apodo «Pistolero»? Pues en Instinto básico tiene un papel muy importante.

Claro que la ciudad da para bastante más. Desde las escenas sin aliento de San Andreas (2015), con The Rock a la cabeza, hasta las divertidas andanzas de Robin Williams, vestido de mujer, en Mrs. Dubfire (1993); o al Dr. Dolittle (1998), que permitió a Eddie Murphy comunicarse con los animales. Por lo menos, en estas últimas, nadie quiere cargarse el puente del Golden Gate.

Filadelfia

Sí, claro que podríamos haber elegido Washington, Chicago, Boston o cualquier otra ciudad para acabar el artículo; pero es que en Filadelfia…. está Rocky (1976). La historia de este veterano boxeador se mimetiza, perfectamente, con los rincones de esta urbe y su estilo de vida.

Hoy en día, parece que un visitante no puede dejar Filadelfia sin haber subido, previamente, aquellos famosos escalones corriendo. A pocos sorprenderá saber que el film Filadelfia (1993), con un inmenso Tom Hanks se rodó en esta ciudad (faltaría más). En cambio, no todo el mundo tenía tan presente que el Sexto sentido (1999) también tiene como escenario esta localidad de Pensilvania; pero, con tanta atención a lo que pasa en esta peli, ¿cómo íbamos a fijarnos?