La Livraria Lello de Oporto y el Service95 Book Club, fundado por Dua Lipa, han puesto en marcha la Biblioteca Manifiesto, una colección permanente formada por 100 títulos que invitan a leer y pensar sobre el poder, la censura, la exclusión y las narrativas dominantes. La iniciativa se ubica en el auditorio cultural de la histórica librería portuguesa y nace con una intención muy clara: reivindicar los libros como espacios de libertad, memoria y pensamiento crítico en un momento en el que muchas obras siguen siendo cuestionadas, retiradas o empujadas a los márgenes del debate público.
La alianza une a dos proyectos con una fuerte relación con la lectura. Por un lado, la Livraria Lello, uno de los espacios literarios más conocidos de Portugal. Por otro, Service95 Book Club, el club de lectura impulsado por Dua Lipa, que ha creado una comunidad internacional alrededor de los libros, las conversaciones con autores y las recomendaciones de lectura.
La Biblioteca Manifiesto supone, además, la primera expresión física permanente de esa visión de Service95 Book Club. Hasta ahora, su actividad se había desarrollado principalmente en el entorno digital, con lecturas compartidas, entrevistas y contenidos culturales. Con esta propuesta, esa comunidad lectora encuentra un lugar concreto en el que los libros pueden verse, tocarse y leerse como parte de una conversación más amplia.
Una colección permanente de 100 libros que cuestionan el poder, la censura y las narrativas dominantes
La Biblioteca Manifiesto reúne 100 títulos contemporáneos organizados en torno a cuatro grandes ejes: poder, control, voz y memoria. No es una clasificación casual. Cada uno de estos apartados ayuda a entender la intención del proyecto y el tipo de preguntas que plantea. Quién tiene poder para contar una historia. Qué mecanismos condicionan la libertad de pensamiento. Qué voces han sido apartadas. Qué recuerdos se intentan borrar.
Según explica Service95, la colección no se limita a reunir libros prohibidos o censurados, aunque muchos de ellos han sido retirados de programas escolares, apartados de sistemas bibliotecarios o sometidos a debate público. También incluye obras que han incomodado por los temas que abordan, por las voces que amplifican o por la forma en que cuestionan estructuras sociales, políticas y culturales.
En ese sentido, la Biblioteca Manifiesto funciona menos como una lista cerrada de libros «polémicos» y más como una invitación a leer con atención. No todos los títulos han vivido la censura de la misma forma, pero todos comparten algo importante: obligan a mirar donde a veces no se quiere mirar. Y eso, en literatura, sigue siendo necesario.
Cómo se organizan los libros en torno a poder, control, voz y memoria para abordar la censura y las narrativas dominantes
El apartado dedicado al poder reúne obras que cuestionan quién tiene influencia, quién la desafía y quién decide qué relatos permanecen. Service95 menciona en esta sección títulos como El segundo sexo**, de Simone de Beauvoir, Free, de Lea Ypi, o 1984, de George Orwell**. Son libros que no se quedan en la superficie, sino que preguntan cómo se construyen las ideas que damos por hechas.
La categoría de control se centra en los mecanismos que limitan la libertad de pensamiento, desde la vigilancia y la propaganda hasta formas más discretas de presión institucional o normalización social. En este bloque aparecen obras como El cuento de la criada**, de Margaret Atwood, El proceso, de Franz Kafka, o La policía de la memoria, de Yoko Ogawa**.
Voz y memoria completan la colección. La primera busca dar espacio a perspectivas que han sido excluidas, silenciadas o poco representadas, con libros como El color púrpura**, de Alice Walker, o Los versos satánicos, de Salman Rushdie**. La segunda se centra en obras que conservan testimonios personales y colectivos frente al olvido, especialmente en contextos de guerra, dictadura, exilio o injusticia. Entre los títulos citados figuran Pachinko**, de Min Jin Lee, Patriot, de Alexei Navalny, o Los libros de Jacob, de Olga Tokarczuk**.
Dua Lipa traslada su club de lectura Service95 a una biblioteca física permanente en la Livraria Lello
Dua Lipa ha definido esta colaboración como una alianza muy especial entre la Livraria Lello y Service95 Book Club. La cantante y fundadora de Service95 ha explicado que su intención al crear el club era ofrecer un hogar para escritores y lectores, estuvieran donde estuvieran y fueran cuales fueran sus circunstancias. La Biblioteca Manifiesto traslada esa idea a un espacio físico y permanente.
El proyecto también conecta con una preocupación muy actual. La página de la Livraria Lello recuerda que en 2023 se registraron 4.240 libros objeto de censura en distritos escolares y bibliotecas públicas de Estados Unidos. También señala que en 2024 hubo escritores encarcelados o detenidos en más de 40 países por lo que escribieron, publicaron o dijeron.
Más allá de las cifras, la propuesta plantea una reflexión que las bibliotecas conocen bien: retirar un libro de una estantería nunca es un gesto menor. Lo que se conserva, se presta, se recomienda o se invisibiliza dice mucho de una sociedad y de su relación con la libertad intelectual.
Una biblioteca abierta al público que convierte la lectura en un espacio de diálogo sobre censura, memoria y libertad
La Biblioteca Manifiesto está pensada como un punto de encuentro y diálogo dentro de la Livraria Lello. Service95 señala que los visitantes pueden acceder a ella con cualquier entrada adquirida para visitar la librería. Allí, los libros dejan de ser solo objetos expuestos y se convierten en una invitación a pensar qué historias merecen seguir presentes.
Quizás ahí esté una de las claves más interesantes del proyecto. La Biblioteca Manifiesto no pretende presentar la lectura como una actividad aislada, sino como un acto compartido. Leer un libro, hablar sobre él y dejar que sus preguntas circulen también es una forma de defender la libertad.
En tiempos en los que algunos libros siguen molestando, esta biblioteca recuerda algo sencillo y poderoso: una comunidad lectora necesita espacio para las voces incómodas, para las memorias difíciles y para las ideas que obligan a discutir. Porque una biblioteca no solo guarda libros. También protege la posibilidad de seguir preguntando.
Fuentes para más información: Livraria Lello | Service95 Book Club |

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