ChatGPT se ha vuelto una herramienta cotidiana para pensar mejor y hacer más en menos tiempo. Lo usamos para aclarar dudas, comparar opciones, preparar mensajes o resumir información antes de tomar una decisión. También para estudiar con explicaciones a medida, pedir pasos concretos para «cómo hacer» algo o pulir un texto que ya tenemos. Su utilidad no se limita al trabajo: sirve para organizar la vida diaria, desde planificar una compra hasta entender un documento complejo, con la ventaja de poder repreguntar y afinar la respuesta en conversación.
Sobre esa realidad, el trabajo del NBER “How People Use ChatGPT” ofrece una radiografía con datos: sigue el crecimiento del servicio desde 2022 hasta julio de 2025, cuando alcanzó en torno a 700 millones de personas usuarias por semana y unos 18.000 millones de mensajes semanales, cerca del 10 % de la población adulta mundial. El estudio clasifica de forma automatizada y respetuosa con la privacidad una muestra representativa de conversaciones para entender si los mensajes son de trabajo o no, qué piden (temas) y con qué intención (preguntar, producir o expresarse). La metodología evita el acceso humano a contenidos individuales y se apoya en un entorno seguro (clean room) para los cruces agregados, reforzando la protección de la información.
Los primeros resultados dibujan patrones claros. Por un lado, el uso no laboral crece más rápido que el laboral y pasa del 53 % al 73 % en un año. Por otro lado, casi todo lo que hacemos cabe en tres grandes bloques: orientación práctica, búsqueda de información y escritura, que suman cerca del 77–80 % de las conversaciones; dentro del trabajo, escritura es el uso dominante. Además, la intención de uso se reparte en torno a 49 % preguntar, 40 % pedir resultados y 11 % expresarse, con el «preguntar» creciendo y valorándose mejor a lo largo de 2025. En conjunto, el estudio sugiere que el mayor aporte actual está en el apoyo a la decisión más que en automatizarlo todo.
Cómo nos ayuda ChatGPT en la vida diaria
La fotografía por temas es clara y estable. Orientación práctica, búsqueda de información y escritura concentran cerca del 77 % de todas las conversaciones. En ese reparto, orientación práctica (~29 %) se mantiene estable, escritura reduce su peso del 36 % al 24 % entre julio de 2024 y julio de 2025, y búsqueda de información sube del 14 % al 24 % en el mismo periodo.
- Orientación práctica (~29 %). Aquí caben la tutoría y enseñanza, las guías «cómo hacer» paso a paso y la ideación creativa. Es el bloque más «conversacional» por diseño y el que mejor se adapta a cada situación, de ahí su estabilidad en el tiempo cercana a ese 29 %.
- Búsqueda de información (↑ del 14 % al 24 %). Funciona como una consulta cercana a la web, con el valor del diálogo, el contexto y el seguimiento. Su crecimiento sostenido la consolida como una vía rápida para preguntar y repreguntar sin salir del mismo hilo.
- Escritura (↓ del 36 % al 24 %). Reúne desde redactar hasta transformar textos. La clave: dos tercios de las conversaciones de escritura piden modificar un texto del usuario (editar, traducir, resumir, generar argumentos) en lugar de crear desde cero. Aunque su cuota baja en el total, sigue siendo central por su aportación a tareas cotidianas.
Los bloques menos frecuentes también aportan pistas útiles:
- Ayuda técnica (↓ del 12 % a ~5 %). Parte del descenso se explica por el traslado de la programación a usos vía API y editores con asistencia integrada.
- Multimedia (> 7 % tras abril de 2025). Despega con la generación de imágenes y se estabiliza por encima del 7 % después del pico inicial.
- Autoexpresión. Mantiene un peso minoritario: relaciones y reflexión personal ~1,9 % y juegos o rol ~0,4 % del total.
En su conjunto, el patrón de uso cotidiano se entiende bien con estos porcentajes: preguntamos para obtener orientación aplicable, consultamos para aclarar información con contexto y, sobre todo, mejoramos textos propios más que generarlos de cero.
Los diez usos más habituales de ChatGPT en nuestro día a día
A partir de los grandes temas, el estudio identifica tareas concretas que se repiten en las conversaciones. Estas son algunas de las más presentes:
- Editar o criticar un texto propio. Es la función estrella dentro de «Escritura»: alrededor de dos tercios de estas conversaciones piden modificar texto del usuario (editar, traducir, resumir, generar argumentos), a menudo con el objetivo de mejorar la calidad, la originalidad o de comprobar el resultado con un detector de IA, en lugar de crear desde cero.
- Tutoría y enseñanza. Supone el 10,2 % del total y el 36 % dentro de «Orientación práctica». Suele pedirse que se expliquen conceptos o se preparen ejercicios.
- Cómo hacer algo paso a paso. Peticiones de guías prácticas y aplicables. Aporta el 8,5 % del total y el 30 % dentro de «Orientación práctica».
- Traducción. Muy utilizada como parte de la transformación de textos (junto a edición, resumen y argumentos). Forma parte del bloque de «Escritura» que prioriza mejorar lo que ya tenemos.
- Resumen y generación de argumentos. Ayuda a condensar información y estructurar ideas con rapidez, también dentro de la familia de tareas que modifican textos aportados por la persona usuaria.
- Comunicación personal o de uso cotidiano. Redacción breve para mensajes y correos. El estudio la recoge como subcategoría específica dentro de «Escritura».
- Programación. 4,2 % de los mensajes. Importante, pero menor que los usos de escritura y consulta.
- Cálculo y problemas matemáticos. 3 % del total, útil en tareas académicas o profesionales.
- Generar o analizar imágenes. Impulsa el crecimiento de «Multimedia» por encima del 7 % tras la llegada de la generación de imágenes en 2025; el pico se modera, pero el nivel elevado se mantiene.
- Análisis de datos. Presencia minoritaria: 0,4 % del total.
Qué cambia cuando usamos ChatGPT en el trabajo
En el entorno laboral cambia el reparto de usos y también la intención con la que pedimos ayuda. La escritura pasa al primer plano: alrededor del 40 % de los mensajes de trabajo en julio de 2025 son de este tipo. La orientación práctica ocupa el segundo lugar (24 %) y la ayuda técnica pierde peso (del 18 % al entorno del 10 % en un año).
En cuanto a cómo pedimos, las señales son claras. En el total de usos, la intención se reparte entre preguntar (Asking), pedir un resultado (Doing) y expresarse (Expressing). A finales de junio de 2025 el reparto era 51,6 % Asking, 34,6 % Doing y 13,8 % Expressing. En los mensajes de trabajo, el peso se invierte: Doing roza el 56 %, frente al 35 % de Asking y el 9 % de Expressing. Además, casi el 35 % de todas las peticiones laborales son Doing de escritura, lo que confirma que buscamos salidas listas para integrar.
Si bajamos un nivel y miramos qué actividades de trabajo estamos apoyando, el patrón es consistente:
- En el conjunto de mensajes, casi la mitad se concentra en obtener información (19,3 %), interpretarla para otros (13,1 %) y documentarla/registrarla (12,8 %).
- En los mensajes de trabajo, lideran documentar/registrar (18,4 %), tomar decisiones y resolver problemas (14,9 %), pensar creativamente (13,0 %), trabajar con ordenadores (10,8 %), interpretar información (10,1 %) y obtener información (9,3 %). En síntesis: gestionar e interpretar información y decidir y resolver.
Un último apunte sobre calidad percibida. Las interacciones clasificadas como «buenas» crecen más rápido que las «malas» a lo largo de 2025. Traducido a práctica: formular bien la pregunta y explicitar el objetivo antes de pedir producción directa suele mejorar el resultado.
Cuando pasamos del día a día al trabajo cambia lo que pedimos a ChatGPT
En el día a día usamos ChatGPT para resolver cosas cercanas y rápidas. Predominan la orientación práctica y la búsqueda de información, con un papel muy fuerte en la transformación de textos: editar, resumir, traducir o generar argumentos a partir de lo que ya tenemos. El patrón es conversacional y exploratorio: preguntamos, repreguntamos y afinamos hasta obtener una explicación clara o unos pasos concretos para actuar. Incluso cuando pedimos que escriba, suele ser para mejorar un texto propio más que para crear desde cero.
Cuando pasamos al trabajo cambian las prioridades y la intención. La escritura gana el primer plano y pedimos más resultados listos para integrar en informes, correos o entregables; Doing pesa más que Asking. Además, se concentra en actividades de valor operativo: documentar y registrar, interpretar información para otros, tomar decisiones y resolver problemas. En otras palabras, en el entorno laboral el uso se orienta a producir salidas útiles y reutilizables dentro de un flujo, mientras que en el día a día buscamos sobre todo comprender mejor y elegir con más criterio.
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