La Universidad de Bolonia ha inaugurado la Biblioteca Eco, una de las bibliotecas de autor contemporáneas más importantes, formada por los libros de trabajo de Umberto Eco, escritor, semiólogo y profesor de la propia universidad. La colección llega al Ateneo gracias a la colaboración con la Fundación Umberto Eco, a la donación realizada por sus herederos al Estado en 2020 y al préstamo a la Universidad de Bolonia solicitado por los propios herederos al Ministerio de Cultura. Con esta apertura, una biblioteca nacida en el ámbito personal y profesional de un gran intelectual pasa a estar a disposición de la comunidad científica y del público.

La inauguración llega diez años después del fallecimiento de Eco y pocas semanas después del gran congreso internacional que la Universidad de Bolonia le dedicó, con la participación de cientos de especialistas de distintas partes del mundo. No se trata solo de reunir libros en una nueva sede. Lo que se abre ahora en Bolonia es una parte esencial del universo intelectual de Umberto Eco, una biblioteca que permite asomarse a sus lecturas, sus intereses, sus fuentes y su forma de relacionar ideas.

La colección cuenta con más de 32.000 volúmenes procedentes de la casa-estudio de Milán. Está previsto que el fondo se complete en la misma sede con la llegada de los libros de su casa de campo en Monte Cerignone, en la región de Las Marcas. La Biblioteca Eco queda ubicada en el ala novecentista de Palazzo Poggi, con acceso desde Piazza Puntoni 2, y podrá consultarse o visitarse mediante reserva previa.

Una biblioteca que habla del método de trabajo de Eco

Umberto Eco fue profesor de Semiótica en la Universidad de Bolonia entre 1971 y 2007. En esa etapa formó a generaciones de investigadores y contribuyó a que la universidad se consolidara como uno de los grandes centros internacionales en el campo de la semiótica y las ciencias de la comunicación. Que su biblioteca llegue ahora a Bolonia tiene, por tanto, un fuerte valor simbólico. Es un regreso al lugar donde desarrolló una parte fundamental de su vida académica.

La biblioteca conserva buena parte del planteamiento conceptual de la colección original. Antes del traslado desde Milán, se realizó un trabajo detallado de estudio, análisis y documentación en la casa del escritor. La colección fue revisada estante por estante para registrar la posición de los volúmenes, las secuencias temáticas y las relaciones entre autores y disciplinas. El objetivo era claro: mantener, en la medida de lo posible, la organización que Eco había dado a sus libros.

Ese cuidado permite que la Biblioteca Eco no sea solo un fondo bibliográfico, sino una forma de leer el pensamiento de su propietario. Sus estanterías muestran vínculos, cruces y afinidades entre materias. También reflejan el llamado principio del «buen vecino», asociado a Aby Warburg y asumido por el propio Eco, según el cual la cercanía entre libros puede generar conexiones inesperadas. En una biblioteca así, el orden responde a una lógica que invita a la exploración y al descubrimiento. También cuenta una historia.

De la filosofía medieval a los cómics

La amplitud de intereses de Umberto Eco se refleja en la variedad de la colección. En sus salas temáticas aparecen la filosofía antigua y medieval, la historia de las ideas, la semiótica, la traducción, las teorías del lenguaje, la literatura, la lingüística, la cultura popular, los géneros literarios, los cómics y la comunicación de masas. La biblioteca funciona así como una especie de mapa del saber humanístico, abierto a recorridos no lineales.

Uno de los espacios más representativos es la sala de las literaturas. Allí se organizan las literaturas italiana, francesa, anglosajona, alemana, centroeuropea, eslava, hispanoamericana y otras muchas siguiendo líneas temporales que pueden leerse de distintas maneras. Es posible avanzar de forma diacrónica, siguiendo la evolución de una tradición literaria, o de forma sincrónica, comparando autores y obras de un mismo periodo en diferentes países. A partir del siglo XIX, esas líneas se cruzan con géneros como el misterio, la ciencia ficción, la literatura popular o el folletín.

Entre los fondos también destacan más de 2.000 obras escritas o editadas por Eco en distintas ediciones y traducciones, publicadas en decenas de lenguas y procedentes de muchos países. A ellas se suman unos 600 libros sobre su figura, incluidas tesis de licenciatura y doctorado. La colección de cómics ocupa igualmente un lugar importante, con especial presencia de la revista Linus, cofundada por Eco en 1965.

Un patrimonio abierto a nuevas lecturas

La Biblioteca Eco permite acercarse también a las ediciones de sus novelas, algunas con copias de trabajo y correcciones autógrafas. Entre ellas se encuentra la cuarta edición italiana de El nombre de la rosa. Los estantes dedicados a autores especialmente queridos por Eco, como Joyce, Nerval o Borges, muestran la importancia de ciertas lecturas en su trayectoria intelectual y creativa.

Otro de los apartados destacados está dedicado a la cábala, la magia, la alquimia, el ocultismo y las teorías conspirativas. Son temas a los que Eco volvió en distintos momentos, tanto en sus ensayos como en novelas como El péndulo de Foucault o El cementerio de Praga. La presencia de estos materiales ayuda a entender mejor algunas de las preguntas que atravesaron su obra, especialmente su interés por los signos, las interpretaciones, los relatos y los mecanismos de la credulidad.

Con su apertura al público, la Biblioteca Eco deja de ser únicamente el espacio de trabajo de un autor para convertirse en un bien cultural compartido. Su valor no está solo en la cantidad de libros, sino en la posibilidad de seguir las huellas de una inteligencia lectora excepcional. Para investigadores, estudiantes y amantes de los libros, esta biblioteca ofrece algo más que una colección. Ofrece la oportunidad de recorrer, con calma, los caminos de lectura que alimentaron una de las obras intelectuales más influyentes de nuestro tiempo.

Fuente más información: Universidad de Bolonia |