BABIDI-BÚ
Pepita Power. Inventora de aparatejos para animalejos, de Pilar Romero. BABIDI-BÚ
Pepita Power es una niña creativa, amante de la ciencia y la naturaleza. Cuando descubre a Rita, una hormiguita muy curiosa a la que le encanta inventar, crear, reciclar y ayudar tanto como a ella, surge una gran amistad, y juntas comenzarán un increíble proyecto, hasta ahora secreto, pero que tú puedes descubrir investigando entre las páginas de este cuento.
Boboto, de Sara Méndez. BABIDI-BÚ
Boboto es un gorila de montaña al que le encanta explorar el bosque. Cuando su familia desaparece, Boboto decide embarcarse en un largo viaje a través de los encantados bosques de Virunga para ir en busca de su familia y un nuevo hogar donde vivir.

Editorial Flamboyant
Kid en la cumbre de los animales, de Gwenaël David. Editorial Flamboyant
París, año 2030. Como las catástrofes naturales están a la orden del día, se organiza la primera Cumbre de los animales. Su objetivo: reunir el máximo de especies que habitan la Tierra y pactar una manera equitativa de gestionar los recursos. Kid, una niña de once años, es escogida entre miles de alumnos para cubrir este evento histórico. Cuando una explosión repentina deja incomunicada la sala, las especies se ven forzadas a encontrar la manera de comunicarse y cooperar, si es que quieren salir de allí con éxito.

La Guarida Ediciones
SUPER-A, de Txabi Arnal. La Guarida Ediciones
Es un día como otro cualquiera en la vida de una niña. A ella le gusta imaginar que es una valiente superheroína llamada SUPER-A y convierte su rutina en una sucesión de apasionantes misiones que cumplir. Lo que la niña quizá no sabe es que realmente es una valiente superheroína. Porque un día cualquiera en la vida de una niña puede llegar a ser emocionante, pero también complicado y agotador, una misión difícil de superar si no se poseen los increíbles superpoderes que tienen todos los niños.
El alce negro, de Cristina Oleby. La Guarida Ediciones
Una liebre vivaracha encontró en el bosque un alce negro tan desorientado que hasta desconocía su propia identidad. La liebre decidió ayudar al alce a encontrar su hogar de forma que fue preguntando a cuantos animales se encontraron por el camino. Sin embargo, los habitantes del bosque jamás habían visto un alce tan negro como aquel: su cuerpo era negro, sus cuernos eran negros y hasta sus dientes eran negros como el tizón.

