Cada 31 de diciembre tiene lugar un evento secreto. Mientras la mayoría de las personas brinda, se besa, come uvas o bebe champán, una pequeña cofradía celebra un ritual privado: el Día del Dominio Público. En esa fecha, los editores y lectores de todo el mundo festejan el vencimiento de los plazos cubiertos por los derechos de autor, y el consiguiente paso de miles de obras al dominio público.

Por supuesto, entre esos miles de obras hay de todo, desde obras maestras de la literatura universal hasta novelas olvidables con poco interés. Además, por cuestiones del azar, la relación entre unas y otras varía mucho año a año. En 2021, por ejemplo, entraron en dominio público —dependiendo un poco del país; ya veremos más sobre eso— las obras completas de Cesare Pavese, George Orwell, Bernard Shaw, Mijail Bulgakov y Francis Scott Fitzgerald. 2022 no trajo tantos pesos pesados, pero sin duda incluye algunas obras de interés. Por eso, en este artículo mencionaremos algunas de esas joyas que ahora nos pertenecen a todos.

¿Qué significa que un libro entre en dominio público?

Una obra entra en dominio público cuando ya nadie tiene derechos sobre ella (es decir, cuando expira el famoso copyright). Eso implica que puede distribuirse, copiarse o venderse con mucha mayor libertad; no hay que pagar licencias ni temer demandas. En algún punto, esto significa que, cuando una obra entra en dominio público, deja de pertenecer al autor o a sus herederos para formar parte del acervo cultural compartido de la humanidad.

¿Cuándo un libro entra en dominio público?

Los plazos de protección de los derechos de autor varían mucho de país en país. El Convenio de Berna, celebrado en 1886 y enmendado en 1978, establece una norma mínima, a la que adhieren casi todos los Estados del mundo: 50 años desde la muerte del autor. Sin embargo, los países pueden, si así lo desean, extender el plazo. Eso lleva a que haya muchas superposiciones y situaciones ambiguas, en las que la obra de un autor está liberada en algunos lugares y restringida en otros. En general, la normativa más importante es la que rige en el país de origen, porque es la que permite el acceso al texto fuente, pero eso no quita que cada lugar tenga su propio régimen.

Además, esas legislaciones particulares son muy variadas. Algunas, como la española, solo extienden el plazo desde la muerte del autor: 60 años para los autores muertos después de 1987 (es decir, no hay todavía obras de este período en dominio público) y 80 para los autores muertos antes de esa fecha. La diferencia se debe a que la legislación cambió en 1987, reduciendo los plazos, pero no tiene validez retroactiva. En concreto, eso significa que en España siguen protegidas todas las obras de autores españoles fallecidos entre 1941 y la actualidad.

Sin embargo, algunos países toman otros criterios. Estados Unidos usa, además de la fecha de muerte del autor, la fecha de publicación del material. Su legislación establece que las obras están protegidas hasta 96 años después de su fecha de publicación original. Este régimen tan particular fue establecido en 1998; hasta ese año, la protección duraba 75 años. La ley es conocida como “Ley Mickey Mouse”, porque se cree que Disney influyó fuertemente en su sanción, debido a que los derechos sobre Mickey Mouse estaban prontos a vencer. A pesar de esta extensión, el plazo expira muy pronto: en 2024, el ratón será de dominio público.

5 libros que entraron en dominio público este año

La superposición entre las legislaciones de todo el mundo hace que sea difícil determinar qué obras y autores pasan al dominio público. España en particular, como hemos visto, tiene uno de los regímenes más proteccionistas de todos. Sin embargo, este afecta únicamente a las obras que fueron registradas originalmente en España; las traducciones también están protegidas, pero por muchos menos tiempo.

Esto significa que, en 2022, entraron en el dominio público distintos tipos de obras. Por un lado, están los libros de autores fallecidos hace cincuenta, sesenta, setenta u ochenta años, dependiendo de la legislación del país de origen. Por el otro, están los libros publicados en Estados Unidos en 1926. Estos son cinco de los casos más notables:

1. Winnie-the-Pooh, de A. A. Milne

El clásico infantil, que ha dado lugar a varias series y películas animadas, fue publicado en Estados Unidos en 1926. Esto significa que ya no está cubierto por la “Ley Mickey Mouse”, y que ahora el personaje puede ser utilizado libremente por otros autores. Por eso han aparecido todo tipo de reversiones, incluyendo el trailer de una película en la que Winnie-the-Pooh ¡es un asesino!

2. Fiesta, de Ernst Hemingway

Publicada por primera vez en 1926, con el título en inglés de The Sun Also Rises, la primera novela de Ernst Hemingway es sin duda una de sus obras más recordadas. Cuenta la historia de un grupo de amigos norteamericanos en la Europa de la primera posguerra; es una novela llena de amoríos y noches de fiesta, y está marcada por un clima de desesperación y desgano. Como dato de color, gran parte de la historia transcurre en Pamplona, durante la Fiesta de San Fermín.

3. Los monederos falsos, de André Gide

André Gide fue un escritor francés, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1947. Murió pocos años después, en 1951, lo que significa que, para la legislación de su país de origen, toda su obra ya está en el dominio público. Los monederos falsos es solo una de sus novelas, quizás la más conocida. Como muchas obras de la época, está compuesta por muchos narradores y géneros distintos, como cartas y diarios. Narra básicamente una serie de encuentros y desencuentros amorosos entre adolescentes y algunos personajes del bajo mundo.

4. Tractatus logico-philosophicus, de Ludwig Wittgenstein

Wittgenstein fue un filósofo austríaco radicado en el Reino Unido. El Tractatus logico-philosophicus es su primer libro, un texto influyente y complejo que, en la línea de Bertrand Russell, trata cuestiones de lógica formal y sus relaciones con el lenguaje y la realidad. De ahí sale quizás su frase más famosa: “los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”. Es uno de los libros de filosofía más influyentes del siglo.

5. El inglés de los güesos, de Benito Lynch

Benito Lynch fue un autor argentino nacido a fines del siglo XIX. Provenía de una familia adinerada, pero, a diferencia de la mayoría de los miembros de su clase, pasó la mayor parte de su infancia en el campo. Esa fue la influencia para obras como El inglés de los güesos, una novela de tipo neo gauchesco que relata la llegada de un antropólogo inglés a un poblado en la pampa argentina. Vale la pena mencionar —más como curiosidad que otra cosa— que Lynch fue un personaje muy excéntrico: después de publicar varios libros y un centenar de cuentos, muchos de los cuales fueron adaptados al cine, en 1936 dejó de escribir y se encerró en su casa, de la que prácticamente no volvió a salir hasta su muerte.

Las ventajas del dominio público

Las obras de dominio público no solamente pueden editarse sin pagar derechos de autor; también pueden circular libremente online. Esto significa que es muy sencillo acceder a PDFs con estos libros (y otros de los mismos autores), y que ese acceso no es un acto de piratería. A su vez, esos archivos pueden ser recortados y compartidos sin problemas entre los lectores. El problema es que no siempre es sencillo recortar un pdf sin copiar y pegar y perder el formato. Afortunadamente, existe una forma online y gratuita de convertir un único PDF en varios documentos.