Atención, puede que tus libros electrónicos no estén a salvo en la nube

9 diciembre, 2015 at 10:11

Cuando compras un libro en papel sabes que ese libro será tuyo hasta que dure el material. El tiempo que duré en tu poder ya es cuestión del uso y cuidado que le das al libro, o si se lo prestas a algún amigo o familiar olvidadizo. Además no hay ningún problema en que dejes tu colección de libros en herencia, la dones a una biblioteca o la vendas en el mercado de segunda mano. El libro en papel es un bien físico. Un bien que puedes tocar, un bien que ves (y que también ocupa espacio).

Se piensa que los libros electrónicos pueden llegar a ser más duraderos que los libros en papel. De hecho, un libro electrónico por mucho que se use en un tiempo determinado no se verá deteriorado. Se mantendrá igual. Pero la verdad es que tiene un duro competidor (vale, que no es competidor… que es colega y convivirán juntos) que tiene una “tecnología” tan simple y efectiva como es el papel.

Trata de salvar tus libros electrónicos

En el libro electrónico entran en juego otras variables en su deterioro. Variable como el formato de ese libro electrónico y que puede cambiar en pocos años. Variable como el software de lectura de los libros electrónicos y que puede dejar de funcionar o no recibir más actualizaciones. Variable como que el propio distribuidor de contenidos digitales cierre y te deje sin tu preciada colección.

Y es que estamos a expensas muchas veces de las plataformas digitales (de la nube). Recuerdo el caso de Megaupload, el cual dejó a muchísimas personas sin millones de archivos legítimos. O el caso en el que Amazon borró de los libros 1984 y Animal Farm a algunos usuarios de Kindle. Por no hablar de que tus contenidos digitales (y por muchos que tengas o te hayas comprado) morirán contigo y no podrás transferirlos o dejarlos en herencia como le pasó a Bruce Willis. Esto nos tiene que hacer recordar que, y volviendo al tema de los libros electrónicos, los libros electrónicos no son libros, sino servicios electrónicos. Servicios electrónicos con un principio y un fin. Y todo esto por no hablar del control que las plataformas digitales pueden realizar sobre tus datos y sobre la información que compartas (y de la cual puede que no te estés dando cuenta).

El artículo de Lucía Caballero en Hora de Router lo deja todo muy claro, qué será de nuestros libros, discos y películas si los gigantes se desploman. Un artículo muy certero en cuanto a la posesión física de las cosas, ya sean estos libros, discos o películas. Como ella misma mencionó “en el mundo digital, nada es para siempre”. Y es que estamos a expensas de que el software funcione y que las plataformas que nos proporcionan ese contenido sigan funcionando.

La Corte de Apelación vuelve a dar la razón a Google en su digitalización de libros

11 junio, 2014 at 14:24

Parece que esta historia no va a acabar nunca… y es que es más que probable que la resolución de la Corte de Apelación sea ya un punto final en esta historia en la cual Google se ha visto enfrentando al gremio de autores y editores de Estados Unidos por la digitalización masiva de libros, aunque ha sido mandado el asunto al tribunal inferior.

En el año 2002 Google empezó a escanear los libros de todo el mundo y firmaron acuerdos con las bibliotecas de grandes universidades, como las de Michigan, Harvard o Stanford, siendo su objetivo el de utilizar todo ese conocimiento para un propósito mayor como es el de desarrollar una nueva forma de inteligencia artificial.

Google escaneó 10 millones de libros, pero había un gran problema: más de la mitad de estos libros, seis millones de ellos, estaban bajo derechos de autor. Autores de todo el mundo lanzaron una campaña contra Google. En otoño de 2005, el Gremio de Autores de América y la Asociación de Editores Americanos presentaron demandas. Pronto se sentaron con Google para intentar negociar a un acuerdo. Y tres años después, el resultado fue el Acuerdo sobre Google Books, de 350 páginas que se hicieron públicas en octubre de 2008.

Desde el otoño de 2009, el juez Denny Chin celebró las audiencias en Nueva York para evaluar la validez del acuerdo sobre Google Books. Y en marzo de 2011 dictaminó en contra.

Google-Books

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Mismo juez que en noviembre de 2013 determinó que escanear los libros correspondía a un uso justo, porque era “altamente transformativo” y porque no daña el mercado de la obra original.

“Google Books entrega significativos beneficios públicos”, afirmó el juez, indicando que podría ser una herramienta importante para la investigación y que expandirá el acceso a literatura para las personas ciegas, además de ayudar a preservar los textos del desgaste físico del papel.

[…]

“Este ha sido un camino largo y estamos encantados con el fallo de hoy. Como hemos dicho, Google Books cumple con las leyes de copyright y actúa como un catálogo de tarjetas para la era digital – dándole a los usuarios la posibilidad de encontrar libros para comprar o tomar prestados”, dijo Google.

[…]

Sentencia positiva para Google ya que el juez estimó que con su digitalización no dañaba el mercado de la obra original ni quitaba ingresos a los escritores, que era una herramienta importante para la investigación, que ayudaba a los lectores a descubrir nuevos libros (y por lo tanto a generar ingresos para los autores), que toda la sociedad se beneficiaba de esto, que proporcionaba una buena base para el acceso a la literatura para personas ciegas, que preservaba los textos ante el desgaste del papel, que no incumplía las leyes del copyright y que esta digitalización no evitaba la compra de un libro al mostrarse únicamente fragmentos.

Tras esta sentencia la Asociación de Escritores afirmó que apelaría esta decisión ya que Google hizo ediciones digitales sin autorización y de obras protegidas con copyright. Pues bien, esta apelación ya tiene resolución del juez Barrington Parker en la cual se rechaza la demanda presentada por no ir en contra de los derechos de autor.

Google gana la batalla de la digitalización de libros

15 noviembre, 2013 at 13:11

Hace unas semanas emitieron en La 2 el documental: “Google y el cerebro (cómo controlar el mundo)” [y que estuvo accesible y visible hasta el pasado día 9 de noviembre]. Aquí podéis ver un resumen del documental: Google y su intención de digitalizar todos los libros del mundo, y donde destaco las siguiente líneas:

En 2002, Google empezó escaneando los libros de todo el mundo y firmaron acuerdos con las bibliotecas de las grandes universidades —Michigan, Harvard, y Stanford en América, la biblioteca Bodleian en Inglaterra, y la Biblioteca Nacional de Catalunya en España—. Su objetivo no era sólo crear una enorme biblioteca global, sino utilizar todo este conocimiento para un propósito mayor y reservado: desarrollar una nueva forma de inteligencia artificial.

Google escaneó 10 millones de libros, pero había un gran problema: más de la mitad de estos libros, seis millones de ellos, estaban bajo derechos de autor. Autores de todo el mundo lanzaron una campaña contra Google. En otoño de 2005, el Gremio de Autores de América y la Asociación de Editores Americanos presentaron demandas. Pronto se sentaron con Google para intentar negociar a un acuerdo. Y tres años después, el resultado fue el Acuerdo sobre Google Books, de 350 páginas que se hicieron públicas en octubre de 2008.

Desde el otoño de 2009, el juez Denny Chin celebró las audiencias en Nueva York para evaluar la validez del acuerdo sobre Google Books. Y en marzo de 2011 dictaminó en contra.

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Pues bien, ayer salió la noticia en la cual se daba a Google Books como ganador del juicio para digitalizar los libros bajos usos justos. Un juicio en el cual se le pedía a Google 750 dólares por cada libro digitalizado, alcanzando la cifra total de 3.000 millones de dólares.

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El juez Denny Chin determinó que escanear los libros correspondía a un uso justo, porque era “altamente transformativo” y porque no daña el mercado de la obra original.

Google Books entrega significativos beneficios públicos”, afirmó el juez, indicando que podría ser una herramienta importante para la investigación y que expandirá el acceso a literatura para las personas ciegas, además de ayudar a preservar los textos del desgaste físico del papel.

[…]

“Este ha sido un camino largo y estamos encantados con el fallo de hoy. Como hemos dicho, Google Books cumple con las leyes de copyright y actúa como un catálogo de tarjetas para la era digital – dándole a los usuarios la posibilidad de encontrar libros para comprar o tomar prestados”, dijo Google.

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Google y su intención de digitalizar todos los libros del mundo

28 octubre, 2013 at 17:33

A principios del siglo XXI Google comenzó a escanear los libros de todo el mundo con el objetivo de construir una biblioteca digital gigante que se pudiera compartir con todo el mundo. Esta biblioteca sería una especie de Cerebro Mundial, pero en el cual solamente Google tendría las llaves de su puerta. La mayoría de las bibliotecas consultadas aceptaron tal digitalización con clausuras de confidencialidad de tal acuerdo, pero en dicha tarea faltó la consulta y el permiso de los autores y los editores.

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Google y el cerebro mundial

[Información extraída de la página web de la película: Google and the World Brain]

Esta es la historia del proyecto más ambicioso jamás intentado en Internet: el proyecto de Google para escanear todos los libros del mundo y crear no sólo una enorme biblioteca global, sino también una forma mayor de inteligencia.

En 1937, el escritor de ciencia ficción HG Wells predijo la creación de un “Cerebro Mundial” que almacenaría todo el conocimiento mundial y que sería accesible para toda la humanidad. Toda esta entidad de conocimiento completo reemplazaría a las naciones y a los gobiernos. Proféticamente, HG Wells anticipó que la cantidad de información que este tendría, le permitiría monitorizar a cada ser humano del planeta.

Hoy en día, el Cerebro Mundial está siendo creado en Internet. Wikipedia, Facebook, Baidu en China y otras maquinarias de investigación alrededor del mundo están intentando construir su propio cerebro mundial. Pero ninguno ha tenido un plan tan audaz, inmenso y transformador como el que Google planeó con su proyecto Google Books.

En 2002, Google empezó escaneando los libros de todo el mundo y firmaron acuerdos con las bibliotecas de las grandes universidades —Michigan, Harvard, y Stanford en América, la biblioteca Bodleian en Inglaterra, y la Biblioteca Nacional de Catalunya en España—. Su objetivo no era sólo crear una enorme biblioteca global, sino utilizar todo este conocimiento para un propósito mayor y reservado: desarrollar una nueva forma de inteligencia artificial.

Google escaneó 10 millones de libros, pero había un gran problema: más de la mitad de estos libros, seis millones de ellos, estaban bajo derechos de autor. Autores de todo el mundo lanzaron una campaña contra Google. En otoño de 2005, el Gremio de Autores de América y la Asociación de Editores Americanos presentaron demandas. Pronto se sentaron con Google para intentar negociar a un acuerdo. Y tres años después, el resultado fue el Acuerdo sobre Google Books, de 350 páginas que se hicieron públicas en octubre de 2008.

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