Biblioteca: adaptación y participación en busca de conocimiento

17 noviembre, 2014 at 18:40

He de confesar que vengo con las pilas cargadas tras el VII Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas celebrado en Badajoz. Me atrevería a decir que este fue uno de los mejores eventos en los cuales he estado presente por la temática, los ponentes, el ambiente, el lugar, el trato recibido y el cara a cara con grandes compañeros y profesionales del mundo de las bibliotecas… En definitiva, que vamos a tener que empezar a creernos que el profesional de las bibliotecas es un cuerpo de elite capaz de adaptarse a los cambios sociales, económicos y tecnológicos. Yo la verdad es que cada vez, cada día que pasa, estoy más convencido de ello.

Strong child with muscles drawn on chalkboard in elementary school from Shutterstock

La cultura, la lectura y la biblioteca. Tres patas de una mesa que es completada por los profesionales de las bibliotecas. Bibliotecarias y bibliotecarios que ven y defienden a las bibliotecas como un servicio público de primera necesidad. La cultura como elemento de integración y un estado indestructible. La lectura como uno de los mejores rituales que el ser humano puede hacer y que gracias a ella (si se usa de manera correcta) muchos de los problemas que tenemos en la sociedad se solucionarían. Y la biblioteca como espacio público para la cultura cívica, que se adapta a los nuevos tiempos sin perder de vista el camino ya recorrido.

Bibliotecas: pequeños cambios, grandes mejoras

Si las bibliotecas han llegado hasta nuestros días es porque realmente son necesarias. Son un producto humano que se han ido transformando y evolucionando para adaptarse a las necesidades del momento y de la sociedad, y sin miedo a la palabra INNOVACIÓN. Bibliotecas cuya experiencia digital tiene que ir más allá del préstamo del libro electrónico.

Está claro que la adaptación de las bibliotecas tiene que ver con la utilidad. En el momento que perdiese ese componente de utilidad para la sociedad dejarían de tener sentido más allá de la preservación del conocimiento. Para eso es muy necesario saber escuchar a los ciudadanos, informarles, consultarles y hacerles partícipes en la construcción de lo que sería la “nueva biblioteca”, bibliotecas que no se queden únicamente en la adaptación de la demanda, sino que sean capaces de transformar dicha demanda. Una biblioteca basada en la transparencia, participación ciudadana y en la rendición de cuentas.

Las bibliotecas pertenecen a los usuarios (su gran fortaleza) y son mantenidas vivas por los colaboradores y los trabajadores que desempeñan sus funciones en ellas.

Las bibliotecas pueden cambiar el comportamiento social y se pueden apoyar del poder participativo de la sociedad, pero hay un problema… no todo los ciudadanos quieren participar en esto. Aún son muchas las personas que ven a la biblioteca y al bibliotecario como eran en el siglo XIX (aunque cueste creerlo) y ven que el objetivo principal de la biblioteca pública es solo y exclusivamente el acceso a la información (lo cual hace que lo tengamos cada vez más difícil por la gran competencia existente en Internet).

Las bibliotecas de todo el mundo deberían trabajar en red, cooperar y colaborar. Dejar de ser islas individuales para convertirse en archipiélagos del conocimiento. Las redes de bibliotecas son las que tienen la fuerza, no hay más que ver los catálogos colectivos como elemento de cooperación y unión entre bibliotecas. Además, no solo pensar en trabajar en red con otras bibliotecas, sino apoyarse de una red de amigos de las bibliotecas que creen opinión pública. Trabajar en cooperación entre colectivos y no solo pensar en individuos. Tienen que generar sinergias y alinearse con otras estrategias municipales.

Transformación, evolución, adaptación, utilidad e innovación que, guste o no, pasa por la gestión política (de turno) y a la cual hay que saber hacer llegar el mensaje de NECESIDAD.

Libro electrónico: Mucho miedo y pocas nueces

3 noviembre, 2014 at 14:41

El libro electrónico puede ser tratado desde dos vertientes: la del negocio y la del acceso a él para el uso y disfrute de los lectores. Ese es el contexto en el cual se está ahora mismo en cuanto a libro digital. Mientras que las editoriales y las librerías ven al libro electrónico como un mero producto de negocio (más los primeros que los segundos), las bibliotecas ven al libro digital como un nuevo formato prestable (o accesible) en el cual se plasman contenidos.

e-lector - 006/366 by Roger Ferrer Ibáñez (user: rofi)

e-lector – 006/366 by Roger Ferrer Ibáñez (user: rofi)

La situación no es nada fácil para el sector editorial… y más cuando se tiene un miedo palpable del desmoronamiento de una industria por los “peligros de Internet”. No ven esta crisis, por la cual están pasando, como una nueva oportunidad. Lástima que se vea la crisis como una crisis económica en lugar de una crisis de identidad que necesita un buen capitán para coger con fuerza el timón y hacer un giro en estas aguas bravas.

Tampoco es fácil la situación para las librerías, ya que si se tambalea el sector editorial saben que uno de los primeros intermediarios en desaparecer pueden ser ellos.

La situación de las bibliotecas es bien distinta. Puede que porque no se juegue su futuro (o su “negocio” o su economía) con el libro electrónico. “¿Cómo que no se lo juega?” preguntarán algunos. La respuesta es fácil: no se lo juega porque las bibliotecas han ido trabajando y preparándose para prestar (o dar acceso) a libros desde hace ya tiempo sin esperar al último momento.

Como bien se comentó en el pasado II Congreso del libro electrónico, y del cual trata este post que escribo, “es preferible decir que estás ante un reto apasionante en lugar de decir que estás de problemas hasta el cuello”. Actitud tomada desde el mundo de las bibliotecas… y en menor medida desde el sector editorial y librero.

El motor de la cultura está en las bibliotecas y su conexión social

21 octubre, 2013 at 13:37

Hace unos días tuve el placer de poder participar en el «6º Congreso Nacional de Bibliotecas Móviles», en Burgos, organizado por la Asociación de Profesionales de Bibliotecas Móviles (ACLEBIM), reciente ganadora de Premio Nacional al Fomento de le Lectura 2013 y que otorga el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte a aquellas instituciones o entidades que desarrollen una labor destacada en cuanto a la promoción de la lectura, con la presentación «El motor de la cultura está en las bibliotecas y su conexión social».

En la comunicación que presenté traté de dar mi visión sobre la importancia de las bibliotecas y la excelente labor llevada por los bibliobuses en el mundo. Labor que muchas veces va más allá del simple oficio bibliotecario y se acerca, en ocasiones, a la labor social de escuchar y atender a sus usuarios en temas de toda índole. Hablé de los medios sociales y su importancia en la sociedad hiperconectada e hiperinformada en la cual vivimos, de cómo planificar una estrategia online en los medios sociales y del community manager… entre otros temas.

El motor de la cultura está en las bibliotecas y su conexión social

Las bibliotecas son entidades estrechamente ligadas con la cultura de un país, con la sociedad que en él habita y con la tecnología que en esos momentos está a la vanguardia. La unión de esos tres factores hace una mezcla para dar como resultado lo que actualmente conocemos por biblioteca.

Las bibliotecas desde hace unos años tienen en su poder un medio a través del cual poder acercarse más, aún si cabe, a sus usuarios. Este medio a su disposición son los distintos medios sociales. Unos medios sociales desde los cuales poder ejercer una conexión con sus usuarios, y donde no solamente son importantes los medios sociales y los usuarios, sino que también los propios bibliotecarios como reactores y conectores de esa unión de biblioteca y usuarios a través de los medios sociales.

No se puede pensar en biblioteca como un lugar físico e inamovible. La biblioteca está allí donde esté el usuario. Un claro ejemplo lo encontramos en las bibliotecas móviles (furgonetas, autobuses, camiones…) y que hacen posible la llegada del servicio a los ciudadanos que tienen más dificultades para acceder a ellas en la búsqueda de la igualdad de oportunidades.

Algo que se debe tener claro es que la tecnología, Internet o los medios sociales nunca van a poder sustituir la calidez y el trato recibido por una biblioteca. Lo único que podrá hacer es ayudar a que esto sea posible, en parte, por la red como una herramienta más puesta en manos del bibliotecario.

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