20 situaciones que demuestran que el bibliotecario es bibliotecario las 24 horas del día

28 Febrero, 2017 at 10:09

¡Quién tiene un amigo o un familiar bibliotecario tiene un tesoro!… El bibliotecario puede no pensar lo mismo de ellos. Y es que hay situaciones en las cuales más vale mantener el anonimato o no decir a nadie en qué trabaja uno. Aunque bien es cierto que ser bibliotecario es estar expuesto y de cara al público, así que nada o poco se puede hacer para que los amigos, familiares y usuarios de la biblioteca no te reconozcan como esa persona a la cual preguntar en cualquier momento y sobre cualquier cosa.

El bibliotecario es bibliotecario tanto dentro de la biblioteca como fuera de ella

Sin duda que ser bibliotecario es ser el “famoso” del grupo y al que siempre van a preguntar sobre cualquier tema o asunto. La palabra del bibliotecario es una sentencia y sienta jurisprudencia para sucesivas ocasiones en las cuales se den circunstancias similares.  Además, no me negaréis expresiones de conocidos y familiares como: “Tú que eres bibliotecario,…”, “Tú que estás siempre entre libros e información,…”, “Tú que lees tanto y sabes tanto,…”. Ya habéis captado que en los puntos suspensivos va la pregunta o consulta. En muchas ocasiones insólita y que nada tiene que ver contigo y tu profesión, y de la cual no tienes respuesta, pero que siempre tratas de responder de la mejor manera posible.

Anteriormente ya había escrito sobre las múltiples profesiones que realizan los bibliotecarios… hoy quiero acercaros a esta profesión “sin horarios”. Bien es cierto que pueden ser situaciones exageradas y que pueden rozar lo humorístico, pero creedme… se dan estos casos e incluso otros que pueden ser más disparatados. Porque… ¿qué bibliotecario no tiene un familiar que le escribe o llama para conseguir información sobre un asunto? ¿Qué bibliotecario no tiene una vecina que se piensa que tiene la biblioteca al lado de su casa?  ¿O qué bibliotecario no asemeja todo lo que ocurre a su alrededor al mundo de las bibliotecas?

Los bibliotecarios son de los profesionales que mayor confianza despiertan en las personas

13 Diciembre, 2016 at 10:01

Si te preguntase directamente que si confías más en tu enfermero que en tu bibliotecario seguro que me dirías que según para qué. Al igual que si te pregunto por cualquier otra profesión en comparación con los profesionales de las bibliotecas. Todo depende. Ahora bien, si te hiciese esa pregunta directamente y sin ningún para qué, ¿qué me dirías? Te digo todo esto porque para el 78% de las personas la figura del bibliotecario les da una confiabilidad alta o muy alta, y solamente está por detrás de los enfermeros.

La confianza en los bibliotecarios está por encima de la de farmacéuticos, doctores y policías

Un estudio llevado a cabo por la Biblioteca del Estado de Maine (EE.UU.) ha concluido que los bibliotecarios/as son de los profesionales que mayor confianza despiertan en las personas. Solamente han sido superados por los profesionales de enfermería, los cuales ocupan la primera posición en cuanto a confianza.

El objetivo de dicho estudio era medir la percepción de confiabilidad que las personas tenían sobre los bibliotecarios comparados con otras profesiones. Y digamos que no les salió nada mal porque los bibliotecarios/as ocupan la segunda posición y están por delante de farmacéuticos, doctores, profesores de instituto y policías.

¿Existe la desmotivación entre el personal de las bibliotecas?

27 Septiembre, 2016 at 10:06

La desmotivación es la falta de acción en las personas. Esta puede estar presente tanto en el ámbito personal como en el profesional… y muchas veces ambos ámbitos están conectados: lo personal acaba repercutiendo en lo profesional y lo profesional acaba repercutiendo en lo personal. La verdad es que nos movemos por motivaciones y no tenerlas puede hacer que caigamos en desánimo o en las rutinas. Ahora bien, ¿existe desmotivación entre el personal bibliotecario?… Claro que sí, como en cualquier otra profesión.

La desmotivación del bibliotecario acaba influyendo en la imagen de la biblioteca

La desmotivación entre el personal bibliotecario acaba influyendo en la imagen que las bibliotecas dan a sus usuarios, a las personas. Es un trabajo de servicio, de cara al público, y no prestar la suficiente atención a las personas puede llegar a mostrar una cara de lo que realmente no son o no tienen que ser las bibliotecas. Es verdad que todos pasamos por baches profesionales, pero también es verdad que hay que tratar de ponerles solución a esos baches a través de medidas… aunque no sean fáciles de realizar o abordar.

¿Cuántas veces llegamos al trabajo y pensamos que estamos atrapados en el tiempo haciendo siempre lo mismo día tras día?… Caer en la rutina es una de las peores cosas que puede pasar al personal bibliotecario. La verdad sea dicha, hay rutinas que funcionan… pero hay otras que dejan mucho (muchísimo) que desear. Quizás se piense que todo funciona según lo previsto, pero también hay que tener en cuenta que todo es mejorable… aunque cueste tiempo y esfuerzo. Pero, ¿para qué hacer más si voy a cobrar lo mismo? Ahí está una de las principales causas de desmotivación.

Llevo ya varios días observando al bibliotecario de la biblioteca que está cerca de donde vivo. La verdad es que no se le ve muy por la labor de salir de su rutina. Sentado frente al ordenador, haciendo préstamos, colocando libros… y vuelta a empezar. Poca gente se le acerca a preguntarle algo. Tampoco es algo que él busque. La mayor motivación que tiene es hacer su trabajo mecánico y rutinario. Una simple molestia o pregunta le puede hacer salir de esa cadena de trabajo automática e invariable.

También el otro día charlando con una bibliotecaria saltaron las alarmas. Me dijo que no se sentía cómoda ni en la biblioteca ni con el trabajo que realizaba. Le pregunté sobre diversas causas que podían motivar esa desmotivación, incluso si era un bajón profesional. No supo darme una respuesta. Yo tampoco supe que decirla… lo único que le dije fue que con el tiempo pasan las cosas. No caí en decirla que para que pasen las cosas hay que identificar y afrontar con decisión los problemas. Es la mejor solución, aunque también la que más cuesta.

10 rutinas que todo bibliotecario/a puede llegar a experimentar en su día a día

6 Julio, 2016 at 10:03

Todos en nuestro lugar de trabajo tenemos nuestras manías o “métodos de mejora y organización”. El profesional de la biblioteca no está exento de tener sobre sus espaldas unas cuantas manías. Manías que pueden hacer de manera inconsciente y que tienen muy interiorizadas en su día a día… o manías que son muy conscientes de ellas y que deben hacer sí o sí, ya que no hacerlas pueden llevarles al caos absoluto en su jornada laboral (caos que acaba cuando se realiza dicha función no hecha).

Una manía recurrente de los bibliotecarios_as es oler los libros nuevos

Según el Diccionario de la lengua española una manía es una “preocupación caprichosa y a veces extravagante por un tema o cosa determinados”

Hace ya unas semanas que pregunte a mis colegas bibliotecarios/as de Facebook sobre sus manías (muchísimas gracias a todos y cada uno de vosotros). La verdad es que quedé gratamente sorprendido por la alta participación y al ver que no eran pocos los que compartían manías en sus quehaceres bibliotecarios. Manías o métodos de trabajo que van desde el orden de la sala hasta el gusto por oler los libros nuevos que lleguen a la biblioteca.

Y digo métodos de trabajo porque muchos están orientados a una mejora y optimización de las funciones y los recursos. Optimización como no dejarse ningún aparato o luz cuando ya no se utiliza, tener siempre a mano boli y papel para anotar ideas o listas de tareas, clasificar libros antes de colocar en estanterías o catalogar, tener siempre ordenada la sala y las estanterías (hay que dar siempre buena impresión)… A continuación hago un resumen de toda la participación y añado alguna que otra manía más.

10 claves para ser el bibliotecario/a que toda biblioteca debería tener

14 Junio, 2016 at 10:04

La biblioteca no hace al bibliotecario, pero el bibliotecario sí hace a la biblioteca. Tanto el éxito como el fracaso de una biblioteca van a depender, en gran medida, del personal bibliotecario del que disponga. No es por meter presión a los bibliotecarios/as, pero es cierto. Ellos son los que deben incentivar que una biblioteca sea útil, que sea usada… y no esperar a que vayan llegando por sí solos los usuarios hasta los recursos de la biblioteca.

La biblioteca no hace al bibliotecario… el bibliotecario hace a la biblioteca

Ser bibliotecario/a no es estar en una biblioteca, ser bibliotecario/a es hacer que las personas vayan a la biblioteca para que éstas le saquen el máximo partido. Y sí, hay muchos tipos de bibliotecarios/as y no todos están de cara al público o tienen contacto directo con las personas, pero hay que tener en cuenta de que todo ese personal bibliotecario debe trabajar en equipo para lograr la excelencia y el mayor premio que una biblioteca pueda tener… y que no es más (ni menos) que ser de utilidad ante las necesidades de las personas. Está claro que en esa cadena no puede fallar ningún eslabón ya que todos son los que forman y crean la biblioteca.

Y es que ser bibliotecario/a no solamente es estar trabajando en una biblioteca, haber cursado los estudios correspondientes o haber aprobado una oposición (o haber sido contratado por una organización). Bien es cierto que es imprescindible, pero para ser bibliotecario/a hace falta algo más. Algo más como saber conectar con su comunidad de usuarios, ayudarles ante sus necesidades, saber comunicar y “vender” las excelencias de la biblioteca, ser un recurso más (e imprescindible) para las personas… Ser bibliotecario/a es ser y hacer y no solamente ser y parecer que se hace.

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