12 vídeos de realidad virtual para visitar bibliotecas en 360º

1 diciembre, 2016 at 10:02

Imagina poder visitar las bibliotecas del mundo sin salir de casa. Vale, no es lo mismo que estar in situ, pero imagínalo por un momento. Imagina que entras por su puerta, que ves al bibliotecario, a sus usuarios, que puedes mirar todo lo que sucede a tu alrededor moviendo la cabeza, que puedes visitar las distintas estancias de la biblioteca, subir sus escaleras, estar entre las estanterías… A que te gustaría poder hacerlo, ¿verdad?… Pues deja de imaginarlo porque esto es posible gracias a la realidad virtual.

Si eres un amante de bibliotecas y tecnología no te puedes perder estos vídeos en 360º

No hace mucho (bueno, hará como unos 6 meses ya) que descubrí los vídeos 360º de Youtube gracias a unas gafas de realidad virtual que me regalaron. Tras hacer las visitas de rigor a campos de jockey, paisajes fantasmagóricos, estancias de terror, montañas rusas, conciertos en 360º… me dio por buscar bibliotecas que tuviesen videos para ver con las gafas de realidad virtual. Cual fue mi sorpresa que encontré algunos y ahí empezó mi tour de visitas a bibliotecas por el mundo.

Y no estoy hablando de fotografías en 360º y que dan una panorámica de la estancia. Algunas bibliotecas lo han hecho con resultados geniales. Véase el caso de la Biblioteca de la Rioja o de la Biblioteca Pública de Valdepeñas de Jaén, entre otras muchas. Estoy hablando de vídeos en los cuales una persona recorre la biblioteca cual visita guiada y en la cual tú puedes mirar hacia donde quieras mientras avanza el vídeo. [Ya aviso que no todos los vídeos que muestro más abajo tienen a una persona andando mostrando la biblioteca. Algunos de ellos han dejado la cámara fija]

Los 11 ‘mannequin challenge’ en bibliotecas que no puedes dejar de ver

22 noviembre, 2016 at 10:07

Imagina que todo lo que hubiese alrededor tuyo en la biblioteca se parase un momento, se quedase sin movimiento. Que las personas que hace un rato veías en movimiento se quedasen congeladas con el periódico en las manos, estudiando, caminando o cogiendo en préstamo un libro. Eso es lo que intenta hacer (y hace) el ‘mannequin challenge’ o el reto del maniquí como bien dice la Fundeu que hay que decir.

El reto del maniquí también llega a las bibliotecas… Quién se anima

El reto del maniquí es el último viral que hay por Internet (también está “Trump is coming”, pero de este ya hablaremos cuando salgan publicados los Presupuestos Generales del Estado) y que al más puro estilo “Harlem Shake” se ha metido en nuestras pantallas (incluso sin desearlo). Virales que las bibliotecas saben aprovechar muy bien como ya os conté también con el boom del Gangnam Style o el Happy de Pharrel William… Si es que no nos perdemos una.

Y es que las bibliotecas también se apuntan a las modas (sobre todo si son de EE.UU.) y no suelen fallar en aprovechar el momento. El objetivo de todo esto está claro: aprovechar los minutos que dura el video para mostrarse / dejarse ver a las personas. Vamos, cuestión de visibilidad. Aunque también es cierto que puede haber otro (algo más enmascarado): hacer piña con los usuarios y no usuarios de la biblioteca. Hacer una convocatoria y que acudan a participar en un acto que representa a la biblioteca, siempre desde una mirada desenfadada. [Os aviso para que no os asustéis de si veis a personas con los pies sobre la mesa o pegándose (sin movimiento) en la biblioteca].

La complicada vida de las bibliotecas y el derecho de autor por préstamo

8 noviembre, 2016 at 10:00

El 1 de agosto de 2014 es una fecha que no se olvidará fácilmente en el mundo de las bibliotecas por la aprobación del Real Decreto 624/2014. En dicho Real Decreto se manifiesta y desarrolla la remuneración a los autores por los préstamos de sus obras realizados en determinados establecimientos accesibles al público. Vamos, que es el día en el cual por cada préstamo y por cada usuario las bibliotecas tendrán que pagar un canon establecido a las entidades de gestión de derechos de autor para que estas, a su vez, se lo hagan llegar a los autores. Fue, y sigue siendo, un día triste para las bibliotecas… y no tanto para autores y entidades de gestión de derechos de autor al hacer efectiva una Directiva Europea de 1992. Sin duda que una batalla épica, y larga, la ganada.

Cerrar las puertas y dejar el mundo a la deriva no está entre los planes de las bibliotecas

Y sin duda que la ley está para ser cumplida, aunque sea injusta para el mundo de las bibliotecas. No les queda otra que resignarse y pasar por el aro. Lo de cerrar las puertas y dejar al mundo a la deriva no está entre los planes de las bibliotecas… aunque haya gente que lo sugiera y lo prefiera para ahorrar dinero.

Tim Worstall un colaborador de la prestigiosa revista Forbes escribió  “Cerremos las bibliotecas y proporcionemos a todos los ciudadanos una suscripción a Amazon Kindle Unlimited” argumentando que de este modo, su país natal Reino Unido, podría ahorrar una gran cantidad de dinero a los contribuyentes. Según su argumento el Reino Unido gasta ahora 1,7 mil millones de libras en bibliotecas públicas, y de este modo gastaría solo un mil millones de libras.

Vuelvo a traer este tema a mi blog después del duro golpe que dio el Tribunal Supremo a las bibliotecas la pasada primavera. El hecho no es el anuncio del pago que la Generalitat de Catalunya ha realizado en concepto de derechos de autor por el préstamo de obras en sus bibliotecas. Un total de 346.000 euros, cifra que incluye la regulación de cantidades pendientes desde el 2010 al 2015. El hecho de traer de nuevo este tema es que los escritores y traductores no están de acuerdo con la cantidad recibida… que quieren una remuneración justa por el préstamo de sus obras. Vamos, que quieren cobrar más de las bibliotecas. Sí, ir a casa a comer y que te cobren el menú después de haber comprado tú todos los ingredientes.

Los múltiples beneficios de ser socio de las bibliotecas

4 octubre, 2016 at 10:00

El carné de la biblioteca es una de esas tarjetas imprescindibles que se deben llevar siempre en la cartera, aunque ahora también se puede llevar en los dispositivos móviles. Sin duda que tenerlo es tener la llave de acceso para el uso de algunos servicios… la llave de acceso al conocimiento y al entretenimiento. Sin duda que ser socio de una biblioteca solamente puede tener y traer cosas buenas.

Ser socio de una biblioteca es pertenecer a uno de los mayores clubes del mundo

Eso sí, las bibliotecas están abiertas tanto para los socios como para los no socios… y por lo tanto abiertas al conocimiento para ambos grupos. Bibliotecas a las cuales no les importa la edad, sexo, religión, raza, nivel económico y nivel de conocimiento. Ahora bien, si se es socio existen una serie de beneficios de los cuales se pueden aprovechar dichas personas.

Entre esos beneficios se encuentra el acceso al servicio de préstamo, quizás el principal beneficio de ser socio. Además, y entre otras cosas, de poder hacer uso de los servicios online que ofrezca la biblioteca, o red de bibliotecas en la que está englobada la biblioteca, como por ejemplo el préstamo electrónico o el acceso a bases de datos o prensa diaria.

Y es que se puede recibir muchísimo con un coste cero o bajo (no olvidarse del sustento de las bibliotecas públicas a través de los impuestos o de las universitarias a través del pago de matrículas o de las privadas por el pago de una cuota de socio de la institución). Lo que está claro es que las personas pueden llegar a recibir mucho más de lo que dan si hacen uso de las bibliotecas.

¿Existe la desmotivación entre el personal de las bibliotecas?

27 septiembre, 2016 at 10:06

La desmotivación es la falta de acción en las personas. Esta puede estar presente tanto en el ámbito personal como en el profesional… y muchas veces ambos ámbitos están conectados: lo personal acaba repercutiendo en lo profesional y lo profesional acaba repercutiendo en lo personal. La verdad es que nos movemos por motivaciones y no tenerlas puede hacer que caigamos en desánimo o en las rutinas. Ahora bien, ¿existe desmotivación entre el personal bibliotecario?… Claro que sí, como en cualquier otra profesión.

La desmotivación del bibliotecario acaba influyendo en la imagen de la biblioteca

La desmotivación entre el personal bibliotecario acaba influyendo en la imagen que las bibliotecas dan a sus usuarios, a las personas. Es un trabajo de servicio, de cara al público, y no prestar la suficiente atención a las personas puede llegar a mostrar una cara de lo que realmente no son o no tienen que ser las bibliotecas. Es verdad que todos pasamos por baches profesionales, pero también es verdad que hay que tratar de ponerles solución a esos baches a través de medidas… aunque no sean fáciles de realizar o abordar.

¿Cuántas veces llegamos al trabajo y pensamos que estamos atrapados en el tiempo haciendo siempre lo mismo día tras día?… Caer en la rutina es una de las peores cosas que puede pasar al personal bibliotecario. La verdad sea dicha, hay rutinas que funcionan… pero hay otras que dejan mucho (muchísimo) que desear. Quizás se piense que todo funciona según lo previsto, pero también hay que tener en cuenta que todo es mejorable… aunque cueste tiempo y esfuerzo. Pero, ¿para qué hacer más si voy a cobrar lo mismo? Ahí está una de las principales causas de desmotivación.

Llevo ya varios días observando al bibliotecario de la biblioteca que está cerca de donde vivo. La verdad es que no se le ve muy por la labor de salir de su rutina. Sentado frente al ordenador, haciendo préstamos, colocando libros… y vuelta a empezar. Poca gente se le acerca a preguntarle algo. Tampoco es algo que él busque. La mayor motivación que tiene es hacer su trabajo mecánico y rutinario. Una simple molestia o pregunta le puede hacer salir de esa cadena de trabajo automática e invariable.

También el otro día charlando con una bibliotecaria saltaron las alarmas. Me dijo que no se sentía cómoda ni en la biblioteca ni con el trabajo que realizaba. Le pregunté sobre diversas causas que podían motivar esa desmotivación, incluso si era un bajón profesional. No supo darme una respuesta. Yo tampoco supe que decirla… lo único que le dije fue que con el tiempo pasan las cosas. No caí en decirla que para que pasen las cosas hay que identificar y afrontar con decisión los problemas. Es la mejor solución, aunque también la que más cuesta.

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